viernes, 2 de marzo de 2012

Crónica Bélica en la eEspaña clandestina


Día 1.563 de eRepublik
Borrado por "flaming" (provocador, incitador de peleas o, en su última acepción del diccionario y la que más me gusta, por fastuoso). 



Soy Corresponsal de Guerra, no lo dudéis, además soy de los pocos  que saben valorar en su justa medida su oficio, de los que saben que salvaguardar la propia integridad física es lo principal para con sus lectores. Soy responsable, nunca me veréis corriendo hacia el peligro, normalmente veréis lo contrario, ya que sé que el arriesgarme en el frente de batalla o simplemente estar a menos de una decena de kilómetros de donde suenan los tiros es un riesgo innecesario, me debo a quienes leen mis Crónicas, no puedo permitirme el lujo de resultar herido o incluso de resfriarme, por lo que es raro que me ponga en riesgo por mí mismo o incluso que me guste pasear por donde haya muchas armas… que otros no tengan la misma consideración conmigo es otro cantar, que de ebrasileños y Admins de la GestapoeRepublik está el eMundo lleno.


Mi aspecto habitual cuando me visto para informar (en el momento de ser fotografiado sólo llevaba la ropa interior, la protección en sí aún no me la había puesto).


¿Por qué esta introducción? ¿Acaso no es evidente a estas alturas que en donde haya peligro, batallas, conflictos y platanazos no me vais a ver el pelo o, en su defecto, sólo vais a ver una mancha borrosa corriendo en dirección contraria? Pues porque tengo visto y comprobado que, por mucho que me esfuerce en rehuir todo lo que me pueda ser dañino, siempre el peligro viene hacia mí, así que creo que de ahora en adelante me quedaré quieto, oteando el metafórico horizonte, y cuando vea algo sospechosamente peligroso, ya sean golondrinas con el intestino flojo, amenaza de lluvia, niños jugando a la pelota o ancianas de mirada aviesa, pienso echar a correr como nunca, hasta que se me acabe el mapa conocido y caiga en la parte gris… pero tarde he llegado a esta conclusión, justo después de haber escapado por los pelos de la GestapoeRepublik, que de nuevo me achaca y culpa de lo que otros hacen, dándoles igual que yo me limite tan sólo a informar y no haya participado en cosa alguna. Pero empecemos por el principio.


Tras volver a mi fábrica y encontrármela lantánicamente transformada en un centro productor de Fanta en cantidades que harían palidecer  incluso a un señor de color (de color negro, que lo políticamente correcto suele ser impreciso y ñoño), me habían asaltado múltiples dudas que me atormentaban, porque ¿de dónde había sacado mi empleada el capital para tanta reconversión? ¿Cómo había conseguido que mi fábrica fuese tan próspera en un país arruinado e invadido como mi querida eEspaña? ¿Por qué había un retrato del AdminFuhrer Halesius de tamaño natural en el despacho? ¿Había hecho un pacto con el eDiablo para estar aún más buena? ¿La gravedad no existía entorno a su perímetro pectoral? ¿Su secretaria era tan fea para compensar?  ¿Por qué los donut tienen agujero?


Donut sin agujero ¿Error de eDios? ¿Engendro de la Naturaleza? ¿A dónde ha huido el agujero? ¿Hasta las respuestas a mis preguntas metafísicas acaban en otras preguntas?


Con mi mente en plena ebullición, en un callejón sin salida intelectual, salí a pasear a la calle, a que me diera el fresco, a intentar llegar a conclusiones que no implicasen colaboracionismo o la mano de la GestapoeRepublik en todo esto, y de vuelta a buscar un bar, porque quienes me hayan leído en otras Crónicas ya estarán al corriente de que El Bar, con tanta guerra y tantas leches, estaba pendiente de ser reaprovisionado, encontrándose cerrado (nunca os perdonaré por esto, malditos brasileños).


A los pocos minutos de estar en la calle pude percatarme de primera mano del ambiente de desesperanza y desilusión que reinaba por doquier, con eciudadanos vagando sin rumbo fijo, sin nadie que les dirigiese, escupiendo al pasar frente a las ferreterías que exhibían carteles de “Cerrado, he salido a por tabaco, ahora gobierna el gato”, y con miradas de emigrar en cualquier momento o de acurrucarse entre los cascotes a dejarse morir. Patrullas simiescas mantenían el orden en las calles, pasé a prudente distancia de Admins enfundados en sus abrigos de cuero negro a la caza de inocentes patriotas, puestos de plátanos pregonaban su mercancía, grandes retratos de Halesius colgaban de las fachadas… daban ganas de salir corriendo, y de hecho mis piernas, mucho más inteligentes que yo mismo, ya estaban espasmódicas, como para salir disparadas.


Puesto de plátanos callejero ¿Hasta cuando ver mis calles mancilladas por costumbres foráneas? ¿Dónde está el asfalto? ¿De dónde ha salido esa selva? Ya no reconozco a mi Andalucía


Un corro entorno a algo en el suelo me llamó la atención. Mi vena periodística y la ausencia de tiros me hizo querer curiosear, quizás incluso informar, por lo que clavé unos cuantos codos, pisé algunos pies y me situé en primera fila para descubrir que era un cadáver lo que había en el suelo. Un médico lo examinaba. Le tomó el pulso, lo auscultó (no lo metió en ningún sitio para esconderlo, lector fruto de un sistema educativo deficiente), le gritó varias veces para que dijese 33 sin obtener resultados, le dio un par de patadas en los riñones y proclamó: “Está muerto, se ha suicidado con varias puñaladas en la espalda de aburrimiento y tedio”. Como si esto fuese el pistoletazo de salida de una macabra carrera, todos los curiosos se transformaron en buitres y al grito de “mariquita el último” comenzaron a registrar el cadáver, en busca de títulos de propiedad de fábricas, de cuentas secretas de oro, siendo algunos más prácticos y limitándose a llevarse el reloj y los zapatos. Avergonzado, les recriminé la actitud a todos ellos, consiguiendo que la marabunta parase, que cerrasen los ojos y guardaran un minuto de silencio, momento en el que aproveché para robarle la cartera y desaparecer. Ya lejos comprobé que mi maniobra había tenido éxito, que en la cartera del difunto, un tal Jefox, aún había 5.000 ESP. Bendito sea.


-¿El Corresponsal de Guerra Espaugyl?- me sobresaltó una voz a mi espalda.

-La cartera siempre ha sido mía y mi nombre es Jefox desde mi más tierna infancia- contesté en un acto reflejo.

-Soy un amigo-me tranquilizó- pertenezco a la Resistencia, mi nombre es elMengu, sígame- me dijo mientras me adelantaba y seguía caminando sin girar la cabeza.


Seguí a aquel individuo, de aspecto humano y español, que con muchas precauciones, cambiando de dirección y rumbo varias veces para comprobar que no éramos seguidos ni vigilados, me llevó hasta unas instalaciones abandonadas de lo que había sido el zoológico de Jerez antes de la guerra. Tras un intercambio de contraseñas a cada cual más absurda (“Ferreteros al paredón” -“ tríncame un cojón”- “Bakunín ha ido a por tabaco”-“pues cerraron el estanco”) un vigilante nos franqueó el paso.


-Bienvenido Espaugyl- me recibió un tal Cronos85 con algarabía al tiempo que me presentaba a otros miembros de la resistencia, a Danielcl y a VictorIV- nos alegra que haya aceptado la invitación de elMengu, queremos que vea lo que hacemos aquí y lo difunda, puede que la guerra tome otro rumbo si todo sale como esperamos.

-¿Tienen algún antídoto contra la desidia? ¿Han desarrollado alguna nueva arma antiplatanera? ¿Destilan su propio whisky y quieren que les de mi docta opinión como catador profesional?-pregunté curioso.

-Nada de eso- me contestó sonriente y orgulloso- nuestros esfuerzos llevan otro camino. Acompáñeme, vea el partido que le estamos sacando a tomar prisioneros en vez de masacrarlos sin piedad.


Prisioneros de guerra bajo custodia de la Resistencia



-Hemos descubierto que en algunos aspectos que estos prisioneros y un español educado en la LOGSE no tienen tantas diferencias.  Observe como se rascan el culo y luego se huelen los dedos, como intentan dormir todo el día y le piden al de al lado que le acerque un plátano para no tener que alargar el brazo, incluso hemos comprobado que pueden retener conocimientos, básicos pero conocimientos al fin y al cabo.

-¿Y cómo afecta esto al curso de la guerra?- pregunté un tanto incrédulo.

-Intentamos reeducarlos- me contestó elMengu- quizás si conseguimos que aprendan a escribir sin mayúsculas, que tengan sentido del humor, que dejen de tirarnos sus propias heces cada vez que les decimos algo gracioso, que aprendan a apreciar comidas diferentes al plátano, entonces quizás hasta los humanicemos lo suficiente para que alguno de ellos se pase a nuestro bando. Quizás podamos infiltrarles a su propia gente, que nos informen, que saboteen, que crean que alguna vez puedan aspirar a ser como nosotros y emularnos, igual conseguimos españolizarlos.

-Difícil lo veo, sinceramente.

-No se crea- intervino VictorIV- ya tenemos algunos notables éxitos- añadió al tiempo que posaba su mirada soñadora en un corpulento prisionero algo verdoso y al que llamaban HULK.


-¿Qué tiene de especial este?-pregunté escéptico.

-Pues véalo usted mismo- me contestó excitado mientras arrimaba a HULK los utensilios probatorios.- Vea como ya dibuja, escribe cosas en español e incluso nos imita con su propio sentido del humor.

-¡Asombroso!- exclamé tanto por ver que era cierto lo que decía como por la mirada de arriba a abajo que le echaba VictorIV a HULK, como deseando que usase jabón y que se le acabase de caer.


Demostración evidente de que no les faltaba razón a la Resistencia, porque he visto cuadros modernos con menos arte colgados en algunos museos.


Y en ese momento comencé a correr ¿Por qué? Pues no lo supe racionalmente hasta dos kilómetros después, cuando mi cerebro reunió toda la información que tan sabiamente mis piernas habían interpretado al instante. Los gritos en alemán aún se escuchaban a mis espaldas, los Admins de la GestapoeRepublik perseguían a los miembros de aquel campo de prisioneros, una redada, pues eso era, estaba desmantelando a la Resistencia y se me heló la sangre al oír como el Admin Hans, con un megáfono, gritaba mi nombre para que saliese si estaba escondido.


Buscando una zapatería para poder seguir corriendo con suelas nuevas, se despide este Corresponsal de Guerra, que aún aspira a poder vivir tranquilo y perseguir a Lantanique en vez de ser perseguido por ambiguos Admins y sus insanas intenciones.  


Espaugyl

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