Día 1.451 de eRepublik
Al parecer un Corresponsal de guerra debe estar curado de
espantos, curtido cual cartera de Ubrique, hecho a todo… o a casi todo, porque
lo de esta mañana no se lo deseo a nadie (salvo a ciertos conocidos de la
GestapoeRepublik). Todo comenzó temprano, a la hora habitual de empezar un día
de trabajo un corresponsal de prestigio como yo, es decir, entre las 12:00 y
las 13:00 horas, casi amaneciendo. El terrible sonido del despertador, que a
esas horas me resonaba en mi resacosa cabeza, más parecido a una sirena de un
barco en la niebla que a otra cosa, me puso en guardia, y digo en guardia y no
despierto porque no suelo ser persona hasta que no bajo al bar, mi oficina, a
meterme entre pecho y espalda mi café y una buena rebanada de pan de campo de
dos dedos embadurnada en aceite y ajo. Después de esto ya estoy en plena forma
para trabajar y, si hiciese falta, para matar vampiros con mi aliento, pero la
cosa no continuó nada bien.
Kit de supervivencia matinal de un buen Corresponsal de
Guerra.
Recapacité sobre mis ganas de trabajar contemplando las
noticias en el televisor del bar, miré el reloj, volví a mirar las noticias y
decidí que en verdad ya era hora de tomarme una cerveza y quizás media ración
de jamón. Saboreando la cerveza y a la espera del jamón me dio por levantar la
vista de nuevo hacia la tele y pedí que elevaran el volumen porque no tenía muy
claro qué es lo que estaba viendo. Unos extraños tipos con chistera eran
anunciados como Admins en plena faena de saber si habría guerra… ¿qué mierda
era aquello? Uno se puso a hablar con una rata gigante casi sin cola, cosa a la
que no le di ningún mérito porque yo suelo hacer eso cuando paso de la docena
de Whiskies, y levantándola en alto gritó: “Phil predice que habrá la misma
guerra para todo el otoño”.
Admins al habla con la marmota Phil prediciendo guerra
para todo el otoño… yo con un hammster también te puedo predecir lo mismo, e
incluso sin hammster.
Cuando despotricaba sobre la estupidez que estaba
contemplando, con Admins jugando a ser la Bruja Lola, el camarero se me acercó
con cara de pocos amigos y me conminó a pagar por adelantado, ya que de todos
eran conocidas mis prisas por cubrir guerras y salir corriendo del bar, hubiese
o no hubiese guerras, tras dar buena cuenta de lo que hubiese pedido.
Refunfuñando y apelando a mi ética y honradez no tuve más remedio que pagar…
con un cheque endosado de un quebrado banco kenyata, pero pagué.
Entonces unos plátanos silbaron junto a mis oídos y ración y
media de croquetas se estrelló en el botellero tras la barra… ¿qué cojones pasaba? Esto me sonaba de algo,
éramos invadidos, el grifo de cerveza fue alcanzado y hubo un espumoso geiser
dorado… esto no podía estar pasando o al menos no tan igual.
-¡Dejavú, dejavú, a cubierto!- gritaban unos reclutas
bisoños que corrían hacia el otro lado de la calle.
-¡Alto ahí!-les ordené- ¡Vosotros me debéis un jamón, me
quedé con vuestras caras!
-Mi Coronel estrelllita estrellita (odio estas graduaciones
absurdas) no es momento de discutir, estamos en pleno ataque dejavú brasileño.
Aquello me sonaba… dejavú… dejavú, pero como el gabacho para
mí es un idioma más propio de Boris Izaguirre que de alguien de pelo en pecho,
tampoco tenía muy claro lo que significaba, así que seguí con lo mío.
-¡Menos leches y dadme el jamón!
-No podemos, mi Coronel estrellita estrellita, aún no lo
tenemos.
Comenzaba a dolerme la cabeza con la situación y no era por
la aún persistente resaca mañanera. Todos sabíamos de qué jamón estábamos
hablando pero sin embargo vi que el jamón estaba en la barra… asustado me volví
con la sensación de que en cualquier momento la GestapoeRepublik vendría a por
mí y me volverían a chocopuntear dos veces para que no pudiese sentarme en una
semana. ¡Todo estaba ocurriendo otra vez! ¡Eso era lo de la mariconada del dejavú
y también comprendí lo que querían decir los Admins y Phil! ¡Era un ataque de
la marmota, una guerra sin fin con eBrasil en la que todas las mañanas amaneceríamos
con la RW en Canarias y por la noche rechazaríamos una invasión en Andalucía o
al revés, qué se yo!
eBrasil atacó Andalucía… otra vez. Ya he perdido la
cuenta de cuantas han sido.
No soy hombre que acepte que el destino está escrito y menos
si lo han hecho en un disco rayado, y si puedo beneficiarme de algo a eDios
pongo por testigo que lo haré, así que tomé cartas en el asunto. Lo primero que
hice fue apostarme tras la esquina, sabía que a los pocos segundos llegaría el
Furgón de Seguridad Admins a detenerme como así fue, esperé a que se bajaran y,
cuando el último se rezagó un poco, salí de mi escondite y lo arrinconé contra
la pared.
-Acabo de desayunar una tostada con aceite y ajo, maldito
agente de la GestapoeRepublik, tengo mi aliento listo y estoy dispuesto a
utilizarlo- le dije en voz muy baja mientras hacía el gesto de acercarme a su
cara para exhalarle el contenido de mis pulmones en su rostro.
-Ya hemos superado lo de la luz del sol pero lo del ajo aún
no… ten piedad, haré lo que quieras, lo que quieras, pero no me eches el
aliento.
-Contesta a mis preguntas y quizás te deje vivir ¿dónde
guardáis a la marmota Phil? ¿DÓNDE LA GUARDÁIS?
No hube de presionarlo mucho más, incluso a mí me lloraban
un poco los ojos al hablar, así que en cuanto averigüé lo que quería le quité
las llaves del furgón junto con su gabardina de cuero negra y huí con la sirena
a pleno volumen sorteando explosiones y combates.
Al poco llegaba a las oficinas centrales de eRepublik, el
cubil del Maligno, en donde las carcajadas de Halesius resuenan por los
pasillos cada vez que se le aplica un chocopunto a un inocente. Me puse la
gabardina, agaché la cabeza y entré con decisión saludando brazo en alto
diciendo “Hail Halesius” en cada puesto de control. No mucho tardé en
encontrarme un soleado patio en donde la marmota Phil se hallaba erguida,
vigilante, observando desconcertada como me acercaba. Sin darle tiempo a
reaccionar la atrapé como la rata que
aparentaba ser y utilizando de nuevo mi aliento le dije:
-No me conoces, bicho, pero si no paras esto me conocerás.
Eso sí, predice por última vez algo para mí… y si predices guerras, alianzas o
RW para Halesisus te advierto que me he quedado con tu cara y sé donde vives.
Marmota Phil completamente aterrorizada por mis amenazas
y claudicando ante mis exigencias por el bien de eEspaña, el mío personal y el
suyo propio.
Tal como entré salí de allí, me deshice de la gabardina en
una papelera de la calle y corrí hasta mi casa, parando en una administración
de loterías por el camino. Estoy seguro de que el futuro de eEspaña no será tan
repetitivo y, si el bicho le tiene aprecio a su pellejo, esta noche igual me
retiro de corresponsal de guerra cuando salgan los números de mi boleto del
Euromillones.
Desde Andalucía, atento al sorteo, se despide este
corresponsal.
Espaugyl






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