Día 1.909 de eRepublik
Borrado
por "flaming" (provocador, incitador de peleas o, en su última
acepción del diccionario y la que más me gusta, por fastuoso)
Llevo días desorientado, supongo que el que Herr Hans me
diera de refilón con sus rayos I.D.I.O.T.A. me ha afectado (léase la Crónica
anterior, que no es mucho pedir). Noto la boca pastosa, dolor de cabeza, el
estómago revuelto, mucha sed, ganas de matar cuando me hablan y una laxitud y
ganas de no hacer cosa alguna similar a la de un eCongresista respetable…
bueno, en verdad ese es mi estado natural tras ingestas medicinales de alcohol,
que lo mismo lo uso para no resfriarme que para intentar despejar la mente de
perniciosas charlas coincestoalistas, pero lo cierto es que los rayos
I.D.I.O.T.A. me han dejado menos lúcido aún de lo normal, y me ha traído
consecuencias.
La principal consecuencia fue amanecer en el cuarto de baño
de El Bar, rodeado de botellines de cerveza, con los hombros prácticamente
apoyados en el interior de la taza del inodoro y ser despertado por el camarero
que barría por la mañana cuando éste tiró de la cisterna y noté un frescor de
olor amoniacal-urinario en mi faz. No es que me molestase el hecho en sí, que
suele ser mi forma habitual de darme una ducha rápida cuando no estoy
disfrutando de mi hogar, pero como aquello fue acompañado de escobazos entre
los omóplatos al grito de “¡Paga o muere, cabrón!”, comencé a sospechar
que no era bienvenido en el lugar mientras no repusiese mis reservas dinerarias
pro alcohol. Así que decidí ejercer un poco de lo mío, de Corresponsal de
Guerra, y ver si había algún incauto que me comprase la Crónica, o un campo de
batalla aún sin limpiar de inútiles carteras y dientes de oro que los difuntos
ya no necesitasen. Pero sé que mi labor nunca está exenta de peligros, cuando
no es un arma que se le dispara a algún borracho en un bar, porque informar
desde el frente es de temerarios y poco profesional, es un Admin de la
GestapoeRepublik y sus nuevas armas de rayos I.D.I.O.T.A., por lo que tras ir a
uno de tantos e inagotables suministros de elementos de alta tecnología, como
son los contenedores mal llamados de basura, encontré todo lo necesario para
proteger mis neuronas de un nuevo ataque, es decir: media sandía vaciada, una
correa vieja y papel de plata de varios bocadillos. Ya no tenía nada que temer…
o eso creía.
Dispositivo protector anti rayos I.D.I.O.T.A. de alta
tecnología, de bajo presupuesto pero eficaz, realizado con media sandía
vaciada, unas correas y papel de plata de varios bocadillos.
Con mi científica protección, una mochila bien surtida de
botellas con reunificación de escurriduras de licores diversos e interesante
resultado cromático, y unos calzoncillos sin estrenar que llevo a todas partes
para poder enseñarlos en los controles aduaneros, cogí un avión hacia el
frente, sin tener muy claro dónde caía eso, ya que entre los rayos de marras y
estar escuchando desde Diciembre o antes que íbamos a conquistar eChina ya no
sabía ni a dónde iba.
Lo de los calzoncillos sin estrenar quiero aclararlo, que mi
reputación está en juego y ahora creeréis que soy un extraño metromaricasexual
de esos que creen en la conveniencia del cambio de ropa interior de tanto en
tanto. Muchas veces mi sexapil me ha causado problemas, ya que no pasa
desapercibido y menos cuando pienso en sin pares alumnas que han pasado por mis
rodillas o en lantánicas escenas previas a tener que esquivar objetos con
aristas a consecuencia de mis demandas románticas. Es por mi sexapil indiscretamente llamativo
que siempre soy registrado en busca de contrabando o bombas de buen tamaño
entre las piernas, y no es culpa mía el extraño concepto de híper higiene que
impera en este eMundo cercano a las tendencias contranatura admins casi
crónicas. Tras los registros siempre tengo que mentir como un bellaco y jurar
que lo que llevo puesto está como está por desarreglos intestinales de algo que
acabo de comer y que llevo una muda limpia en el equipaje, porque al parecer
ser heterosexualmente consecuente está mal visto. Si tan poco les gustan mis
calzoncillos “gran reserva”, que ya son parte de mí cual papel de magdalena,
que no registren tanto y no se extrañen luego de que el látex de los guantes
humea por mi carga de feromonas.
Declaración de principios y concepto espaugyliano de
“muda limpia”: La primera lo es (Marlee Matlin se llama la guiri silenciosa),
lo segundo no tiene sentido.
Tras viajar hasta las nuevas posesiones españoles vi varias
cosas de esas que un avezado periodista nunca puede pasar por alto. Por lo
pronto vi que la economía seguía tal como la dejé en la Península, es decir,
fatal, pero lo peor es que comenzaba a afectar a la prensa, de hecho los
quioscos de prensa no contenían tal, sino montones y montones de pan que daban
a lectores por no leer y decir que le gustaba una no-publicación a cambio… y no
eran ni uno ni dos los quioscos pseudopanaderías, que cuando el ser humano se
pone a inventar modas mejor buscarse una isla desierta con alumnas de
veraniegos shorts o gran personalidad par y a Lantanique, por supuesto.
Lo siguiente que vi fue un poco más extraño, ya que había
pintadas de la resistencia en algunas paredes del lugar y, sinceramente, no
recordaba que la bandera de eChina fuese tan ecológica, aunque roja más o menos
seguía siendo. Los rayos I.D.I.O.T.A. me seguían afectando sin duda.
La resistencia pintando en las paredes banderas de esas
ecológica de eChina… roja por lo menos sí es ¿Realmente hemos cumplido el
objetivo de conquistar eChina?
Tanto viaje y tanta recopilación de datos requerían buscar
un lugar donde encajar la información limpiamente con fluidos etílicos, por lo
que busqué un bar donde trabajar. Nada más entrar en el primero que vi sufrí la
típica reacción silenciosa de barbaros guiris que no comprenden que no hay nada
como la españolización, que no saben que ser español es el don que eDios nos
concedió, que no comprenden que eDios es español y ellos meros invitados a
adorarlo y no comprenden que deben ceder sus mujeres para que vayamos mejorando
genéticamente con nuestro aporte la siguiente generación de conquistados. En
verdad el silencio es un arma poderosa, pero sólo en manos de mujeres que saben
usarla durante días tan sólo por usar las cortinas a modo de pañuelo cuando se
está resfriado y otras nimiedades, pero cuando el silencio lo usan guiris
conquistados la verdad es que es una bendición, porque no hay nada peor que las
jergas incomprensibles que suelen usar para comunicarse o atragantarse, que hay
jerigonzas que no deben ser ni sanas para la lengua y el paladar y mejor que se
estén calladitos.
Muy chinos no parecía esa gente, que de hecho algunos me
parecían que cuchicheaban en gabacho y otros en guirilés, pero también lo
atribuí a los efectos del rayo Admin de marras y a la docena y media de copas
que ya había trasegado durante los 10 minutos que llevaba allí. Quizás también
por eso no reparé en que poco a poco la gente que llegaba no iba vestida como
los chinos, ni de personas en verdad, porque lo mismo aparecía un pirata, que
un indio, un cocodrilo, que un superhéroe con los calzoncillos por fuera o un
torero… quizás el año nuevo chino se
celebrase de forma tan imaginativa, pero aquello me estaba dando dolor de
cabeza.
Aproveché que llegaba una nueva remesa de mamarrachos vestidos
de forma variopinta para hacer mutis por el foro y hacer patria dejándole una
cuenta pendiente a un hostelero invadido rebelde, pero apenas si había
levantado las posaderas del taburete cuando noté una dureza no cárnica en mis
riñones, gracias a eDios por ser metálica, y una voz que me hace sentir ganas
de correr aunque la escuche grabada.
-Herr Espau-Gyl, cuanto bueno porr aquí- me dijo en voz baja
con su fétido aliento en mi cogote clavándome unos anatómicamente confusos
bultos en la espalda.
-Yo llamalme Huan Ho Tsé y sel chino, usted confundil-
respondí apretando los ojos al tiempo que me daba un buen pellizco retorcido en
mi encallecido hígado intentando provocarme amarillez facial instantánea.
-Lejos estarría de su tierrra si lo fuese, perro le
admitirré su mentirrriquilla por ser carrnaval, hoy aquí nadie dice serr quien
es en verrdad- me contestó dejándome más preocupado aún.
-Bueno, pues aclarado todo no tengo más remedio que
marcharme, que en algún lugar habrá guerra e igual no quieren empezarla hasta que no llegue- dije bajándome del
taburete en dirección a la puerta y casi cayendo al suelo por la sorpresa de lo
que ví.
-¿Sorrprendido Herr Espau-gyl? Pues más le sorrprenderrá
saberr que esto es un disfrraz y que no soy Lantanique como sospecha, soy en
verrdad Herr Hans disfrrutando del anonimato del carrnaval.
Herr Hans y su disfraz de Lantanique en los carnavales…
sí, yo tampoco me lo podía creer.
-Muy ingenioso, nunca lo hubiese reconocido- mentí
aguantando una arcada.
-Aprroveché que tenía que eliminarr a unos eCanadienses,
ePrresidente incluído, para quedarme unos días de carrnaval, de un carrnaval
más parrejo a mi carrácterr inverrnal. Nada de esas tonterrías españolas de
diverrtirrse, cantarr crríticas para rreir y disfrrutarr… perro prronto eEspaña
será adminmente norrmal, prronto conseguirré que la gente deje de rreir
grracias al merrcado, harré que las arrmas no valgan ni su peso en rraw y que
el pan sólo sirrva para comprrar no-prensa y como elemento de constrrucción
cuando se ponga durrro… lo cual me recuerda que lo tengo prrisionerro y a mi
merrced- añadió con un extraño brillo en los ojos al tiempo que notaba que el
corsé se le ponía más tirante por los bajos.
-Herr Lantanique- me dirigí a Herr Hans para halagarlo y
hacerlo pensar en promesas horizontales traseras imposibles- no es este lugar
para “ser su prisionero”- contesté con mi mejor caída de ojos y con el mayor de
los autocontroles para no vomitar.
-Cierrto- confirmó tembloroso por la emoción el invertido
Admin de la GestapoeRepublik- segurro que podrremos encontrrarr un acogedorr
calabozo donde consumarr nuestrras mutuas apetencias.
-Efectivamente. ¡Hay que ver qué bien me conoce, pillastre!-
respondí animando sus más bajos instintos con mi respuesta, que por cierto
comenzaban a asomar por la ingle de forma hipnótica para mi asqueada
heterosexualidad.- Las damas primero- dije haciendo gala de caballerosidad
señalando la salida de aquel bar.
Herr Hans, en su papel, dio dos pasos hacia la puerta
dándome la espalda, pero algo debió sospechar, porque cuando fue a dar el
tercero se volvió disparando con su Q1 agujereando el taburete que hasta sólo
unos segundos antes ocupaba.
Desde la superficie de la mar océana, a increíble velocidad
y con miedo a parar porque me hundiría, se despide este Corresponsal de Guerra
que no dejará de correr hasta no ser frenado por la barra de El Bar o una buena
anatomía par alumnil o lantánica, que tengo que vacunar mis ojos tras ver lo
que puede hacer un Admin en carnaval con un disfraz.
Espaugyl






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