miércoles, 5 de diciembre de 2012

Crónica-Advertencia Sobre Trampas con Togas


Día 1.837 de eRepublik


Como ya sabéis muchos, soy Corresponsal de Guerra, de firmes convicciones cambiantes y siempre dispuesto a desinformar subjetivamente a quienes incautamente me leen. Mis principios son tan inamovibles como el barro bajo la lluvia, pero tengo límites, que hay quien piensa que todo vale cuando informo, pero realmente mi ética periodística me hace fijar esas líneas… pero todo eso es negociable, por supuesto, que no trabajo por amor al arte ni sin caras provisiones etílicas pro-musas.

Digo todo esto porque últimamente se me tacha de partidista o de hacer Crónicas políticas, cosa que desmiento desde mi más profunda repulsa hacia lo ferretero y hacia extrañas aves, pero la parcialidad de quienes se ven reflejados a veces supera la mía, que soy un mero notario de la eRealidad y me limito a escribir sobre lo que veo, me cuentan, imagino e invento… pero todo fidedignamente subjetivo.

Y hago esta introducción porque aún no sé qué atento lector molesto me ha hecho llegar cierta invitación envenenada que ahora os cuento. ¿Me molestan las invitaciones? No especialmente, ya que suelen suponer un nulo desembolso a una intoxicación etílica, además, si es de disfraces pues mucho mejor, ya que nadie se extraña de que un explorador-espeleólogo de agrestes e idílicos paisajes vaya con una mochila bien cargada y provista (en mi caso con los ceniceros, canapés, vajilla de plata y todo lo que encuentro en casa del anfitrión), lo malo es que mi disfraz siempre he de explicarlo porque consiste en unos pantalones cortos de mi tierna infancia (desabrochados porque mi sexapil ocupa un lugar de adulto), unas botas que una vez decidí en el campo de batalla que el valiente soldado que yacía herido pidiendo ayuda ya no iba a necesitar en pocos minutos, un casco de albañil con una linterna atada, una camisa con más bolsillos que botones (para seguir guardando canapés) y una mochila más grande que yo… todo ello en convenientes tonos amarronados  y verdosos propios de mis correctos hábitos higiénicos y no del color original de las prendas.


Esta es la foto del catálogo que hizo decidirme por esta mochila para ir con mi disfraz de explorador a las fiestas… una vez me traje para casa en un descuido la nevera y cinco sillas de comedor.


La invitación que recibí en esta ocasión era extraña, ya que me decían que se trataba de una  “Fiesta Toga-Papá Noel”, con una detallada descripción de en qué consistía el disfraz para que se me franquease la entrada al Olimpo del alcohol gratuito. No vi peligro en nada de lo que leí, que siempre releo todo lo que me mandan, ya sea por correo o envolviendo una piedra, así que me puse manos a la obra  y comencé a pintar de blanco una sábana amarronada, con la parte de los pies algo negra, ya que la opción de lavarla ni se me ocurrió por innecesaria. En dicha sábana probé a colgar por el lado interior varias fundas de almohadas cerradas por un extremo, que la carencia de bolsillos canaperos y botelleros había que suplirla de alguna forma, y procedí a buscar una barba blanca tal como me indicaban, detalle que justificaba lo de “Papá Noel”, que siendo como soy profundamente monárquico con sus Majestades de Oriente me repelió bastante, pero me resigné y relegué mis principios junto a las pelusas de debajo de la cama. Justo cuando relegaba mis principios, al toparme con las pelusas, di con la solución a la barba, ya que sumergiendo mi cara en una semisólida mahonesa caducada de la nevera conseguí el grado de adherencia suficiente para que las pelusas no quisiesen desprenderse y huir a su guarida. Las pelusas eran peludas, ombligales y de variopintos colores, por lo que procedí a blanquearlas con polvos talco, tras lo cual me envolví en la sábana, con su exquisito y mareante  olor a pintura, me puse unos cartones atados con cuerdas a los tobillos para simular sandalias y salí a la calle cumpliendo con todos los requisitos detallados en la invitación.


Supuesta e idílica representación de mi indumentaria y aspecto que debía llevar cuando me dirigía a la fiesta toga-Papá Noel… obviemos que improvisé un poco, tal como detallé arriba, y que los perros me ladraban asustados.


El primer síntoma de que algo no iba bien fue casi al pisar la calle, porque noté un impacto en mi cogote. Afortunadamente vi que el proyectil era de una mísera Q1, de un novatillo sin duda, y fue más la sorpresa que el dolor, porque ya sabemos que la munición es como es, más apropiada para tapar una botella que para infligir daño.  Pero al parecer el novato tenía amigos, y pronto me vi rodeado y disparado por esas ineficaces armas, obligándome a remangarme la toga, para deleite de algunas jugadoras que tapaban su cara con falso disgusto y los dedos muy separados, y emprendí un pequeño trote hasta El Bar, donde al entrar se hizo el silencio.


Arma Q1 con la que fui tiroteado sin casi enterarme, pero cuando lo hacen con un centenar al mismo tiempo comienza a ser molesto.


Apenas si me dio tiempo a dar las buenas tardes y pedir media docena de cervezas para llevar cuando vi que el artificial silencio de lugar tan alegre y concurrido se trocó en ominoso ruido de armas cargándose y apuntando en mi dirección. El Bar es un lugar con raigambre y solera, por lo que el nivel de su clientela es más propia de temibles Q7, bazucas supervitaminados y armas de destrucción masiva que de simpáticas Q1, por lo que la situación me comenzó a preocupar.


-Es uno de ellos- oí una voz al fondo- de los que aparecen de la nada a los 25, 28 o 26 enemigos despachados.

-Perdone- repliqué a todos y a ninguno en particular- creo que se confunden, que soy una persona sin apenas enemigos y sin apenas deudas- mentí desesperadamente.

-No le oigáis, el último al que maté decía cosas parecidas, que si iba a una fiesta y no se qué más- advirtió una voz diferente.

-Efectivamente, caballeros- intenté aclarar- que esta no suele ser mi ropa habitual, que soy un caballero y no me gusta llevar mi sexapil cual badajo con este frío otoñal, que la masculinidad debe estar siempre bien abrigada y constreñida cuando no tiene uso inmediato, que es bien sabido mi lema de “No me saques sin razón, ni me envaines sin honor”.

-Purra palabrrerría- oí una sospechosa voz teutónica oculta entre la belicosa clientela- ¡Disparremos!


Fue unos segundo después, a varios kilómetros de allí, cuando ya ardían los cartones de mis pseudosandalías por la fricción de mi carrera en huida libre, cuando comencé a encajar las piezas del rompecabezas. Al parecer no era el único incauto en disfrazarse al recibir una invitación, al parecer no era el primero en ser masacrado y, por desgracia y lo más importante, deducía que no había fiesta alguna a la que acudir y hacer protestar a mi hígado. Todo era un complot para quitar de en medio a gente íntegra como un servidor, o para quitar de en medio a un adonis de la masculinidad como yo que puede hacer sombra sin despeinarse a deleznables y cejijuntos eCiudadanos con chepa, aunque también pudiese ser una treta del Admin de la GestapoeRepublik Herr Hans… y de enemigos políticos ni hablemos, que muchos temen mi soñada presidencia. Lo cierto es que, aprovechando un gran stock abandonado de toallas traídas como botín de guerra y que ya no saben donde meter, me quité mi disfraz y me puse unas toallas multicolores, metí la cabeza en un gélido charco y me descalcé para volver a mi casa con grandes quejas por tener que terminar la ducha en otra parte al acabárseme el agua caliente. Mi astucia me llevó sano y salvo hasta mi casa, donde aún estoy temblando de frío y con mis partes pudendas en una palangana de agua caliente para entrar en calor.


Desde mi refugio y ya entrando más en calor y algo más, porque siempre que estoy así me acuerdo de ciertas alumnas y beldades lantánicas, se despide este engañado Corresponsal de Guerra, que no piensa asistir a más fiestas como no sea de explorador-espeleólogo con su mochila.


Espaugyl

domingo, 2 de diciembre de 2012

Crónica eZombi-electoral con Cruel Aniversario


Día 1.829 de eRepublik




Soy  Corresponsal de Guerra a mi pesar, sí, porque eso de la velocidad que cogen las balas y esas cosas no es algo que me guste especialmente. Mucho he visto y vivido, y casi de todo he hecho para sobrevivir y dejar a deber en este eMundo. He dejado cuentas etílicas sin pagar en varios continentes, he corrido delante de mis enemigos en infinidad de países y he visto desde homínidos crueles y viseros que ahora son amigos a ePresidentes de excelentes campañas electorales y mejores piernas para correr con su medalla, pero en estos días he descubierto cosas que no me esperaba, cosas que me han helado la sangre, cosas terribles sobre maldad monetaria y oscuros animales, en todos los sentidos, oscuros animales de nula responsabilidad y amplio poder de hacer ver lo contrario… pero desvarío, comencemos por el principio.

Me encontraba recién levantado, en amarronados calzoncillos con solera, bien temprano, con el sol en la vertical, rebuscando Esp entre los cojines del sofá como cada mañana, por ver si las monedas que se habían colado sin mi permiso por los recovecos se habían reproducido en cautividad. Decepcionado por sólo encontrar pelusas que casi sabían hablar y otros indefinidos cultivos orgánicos que preferí ignorar, oí unos gritos de novatos que llamaron mi atención.

No soy yo de esos buenos samaritanos que ayudan a riesgo de vivir menos, que este eMundo está lleno de peligros y de cabrones, con perdón, pero la curiosidad es algo innata en mí y si la satisfago desde el disimulo de una ventana que alguna vez estuvo limpia pues mucho mejor, que cuanto menos se ve al observador más se puede observar sin sufrir lo mismo que el observado, que en este caso no era uno sino muchos y muy novatos, corriendo todos despavoridos entre gritos extraños… algo así como: "¡Con lengua no, con lengua no!".


Novatos corriendo en pleno ataque de pánico… o había noticia o mejor correr con ellos en dirección contraria al peligro.


El grito me hizo rememorar grandes episodios lantánicos de mi eVida, todos ellos acabados en Urgencias por el impacto de objetos con aristas, pero sé que cuando Lantanique me grita esas cosas y me golpea es porque reprime absurdamente sus más salvajes sentimientos horizontales hacia mí. No quise ponerme romántico con estas remembranzas, porque cuando mi sexapil se siente enamorado luego es difícil ponerse los pantalones, por lo que tuve la precaución de aplicarme unos cubitos de hielo en las ingles para aminorar la crecida de recuerdos amorosos y me dispuse a adelantar a la manada desbocada de novatos en pleno ataque de pánico para averiguar lo que pasaba, que ni loco iba a averiguarlo yendo en la dirección de la que venían.

Una vez que con una certera piedra pude parar al más rezagado, comencé mi labor periodística e interrogué a la criatura enseñándole la piedra cada vez que volvía a mirarme ojipláticamente y entraba en trance ante el pánico que le provocaba lo sucedido.


-¡Se lo juro, hay eZombis!- me aseguró el novatillo haciéndome pensar que no tenía aún muy claro de qué iba este eMundo y que quizás venía de otro.

-Que no jovenzuelo- le intenté explicar- que el jalogüín ya pasó gracias a eDios, que eran tontos muy tontos copiando costumbres antiespañolas y foráneas, que bajo esos harapos había sólo gente confusa de escasas raíces patrias.

-¡Que le digo que hay eZombis! Muchos eran normales hasta hace poco, tenían ideas propias y sabían quién era de fiar y quién no, pero una especie de grajo habla con ellos y les hace ver que su plumaje es blanco y no negro, que nunca ha abandonado los proyectos que ha comenzado, que nunca dimitió el primero de eMinistro en un nefasto eGobierno, ni que mintió como un bellaco mientras estuvo en él… y lo peor… lo peor… es que ahora quiere ser ePresidente.


Respetables eciudadanos de eEspaña tras ser zombificados por su oscuro líder buscando novatos para ser besados en la campaña electoral en ciernes.


-Pues no le votes- contesté con naturalidad.

-Pero es que hace programas electorales con excelentes gráficos y diseño y… ¡hasta música!

-¡Coño! ¡Pues ahí lo tienes! ¿Acaso no sabes que hay una regla de oro en este eMundo? Cuanto mejores gráficos y diseño de chorradas que saltan a la vista, peor gobierno y antes saldrá corriendo con la medalla. Pero… ¿por eso corrías y gritabas ”con lengua no”?- pregunté aún confuso.

-No, no era por eso, con no votar es suficiente, pero está de campaña electoral, de chat en chat, con artículos pretendiendo dar una imagen divertida que no cuela, confundiendo gatos japoneses con gatos chinos y… besando a niños y abrazando a ancianos, es decir, besando a novatos y zombificando a viejunos desprevenidos. Y ya ha besado con lengua a media docena de novatos… déjeme seguir corriendo por eDios.


No fui capaz de retenerlo por más tiempo, y no porque me compadeciera de él, sino porque yo mismo salí corriendo despavorido horrorizado por lo que contaba, que aunque soy de los que piensan que correr casi supersónicamente y una piedra en el bolsillo dan mucha seguridad, rompí a sudar en pleno y fresco otoño al pensar que semejante peligro estaba cerca.

Pero mi carrera acabó pronto, que el día sólo acababa de empezar, no siendo más de las 14:00 horas, y ya prometía. De golpe frené estupefacto cuando vi lo que me pareció un romántico más con ideas extrañas sobre la seducción, un amateur en estas lides con mucho que aprender de un maestro, pero su gusto era deplorable, pues lo mismo intentaba enamorar a bellas jugadoras de talla 34 como a rudos jugadores de accesos faciales de pus como granos de café, y siempre con la misma y recurrente táctica de abrir la gabardina y mostrarse en su esplendor… con escaso éxito.


Tácticas románticas hay muchas, pero esta no era lo que parecía...


-Joven, así no conseguirá nada- le advertí mientras afortunadamente aún me daba la espalda.- Si no discrimina entre jugadoras y jugadores probablemente lo tomarán por un habitual Admin invertido, y le comento que si hace esto en un lugar público y de fácil escape nunca llegará a consumar su amor, le recomiendo callejones oscuros, cuerdas y…- no pude seguir, en aquel momento el individuo se giró dejándome paralizado por el terror.

-Grracias por sus consejos Herr Espau- Gyl, perro se confunde, el amorr lo dejo parra cuando chocopunteo en mis amadas mazmorras en la sede centrral de la GestapoeRepublik- se dirigió a mí un aparentemente apenado Herr Hans, aunque sí le noté cierta lascivia en su mirada.

-Perdone caballero, creo que se confunde, mi nombre es Nakked, un fiero tigre que no sé cómo he sido domado por quien me decía de todo, algo me han echado en la bebida sin duda, es por eso que voy a un médico a que me hagan un lavado de estómago con whisky y brandy de Jerez, mano de santo, no le digo más- improvisé mientras intentaba poner en funcionamiento mis innatas condiciones de velocista en dirección contraria al peligro.

-No es necesarrrio que siga interrprretando, Herr Espau-Gyl, hoy mi misión es otrra, comprreme algo- me dijo abriéndose la gabardina y obligándome a mirar con terror y luego con alivio… aunque mi cartera vacía sufrió un atávico espasmo de cuando alguna vez contuvo Esp.

-Esto… ¿es para el viaje de fin de curso?- improvisé mientras miraba nervioso en todas direcciones buscando una ruta de escape, que un Admin es siempre un Admin.


Herr Hans y sus tácticas comerciales de la GestapoeRepublik. Al parecer cada vez cuesta más llenarle el depósito al Rolls Royce del AdminFuhrer  Halesius.


-Estamos en Crrisis, hay que aprrovecharr los aniverrsarrios, onomásticas, Navidad y cualquierr excusa, no sea malo conmigo, con la de chocopuntos que le he prroporrcionado, cómprreme algo, el amado AdminFuhrer Halesius hace semanas que no ha podido comprrarse otro yate.

-Por supuesto, para qué están las víctimas si no- dije al tiempo que hacía como para coger mi paupérrima cartera aprovechando para agarrar la piedra que aún tenía en el bolsillo, tirarla hacia el lugar donde se unen las piernas de un Admin y huir acongojado por los teutónicos aullidos de agónico dolor pudendo que aquel traicionero e invertido daba mientras prometía hacerme no se qué con algo al rojo por dónde ni quise oír.



Desde El Bar, donde he encontrado refugio astutamente escondido bajo un taburete y rodeándome de botellines de cerveza previamente vaciados por uno mismo, se despide este Corresponsal de Guerra esperando al menos que el día mejore si pasa por aquí una beldad felina lantánica de rizado pelo a la que, para no descubrirme, sólo le rozaré sus torneadas piernas sin decir que soy yo… y no precisamente con la mano.


 Espaugyl

Crónica de una no-Crónica Inodórica (he dicho)


Día 1.822 de eRepublik




Lo de hoy es sencillamente impresentable, inadmisible, inefable, increíble y al mismo tiempo intrascendente junto con inapropiado para un Corresponsal de Guerra que se precie. Me he visto abocado a escribir esto en un trozo de papel higiénico (no preguntéis por la tinta marrón, hace tiempo que no tengo para bolígrafos, pero os daré una pista: lo escribí sentado tras terminar la amena lectura de la etiqueta de un champú que se dejó un inquilino anterior, porque yo no uso de eso, pero es apañado cuando se me olvida la lectura).




Así que reivindico:

-Guerras que no sean de saldos y/o rebajas (siempre hay viudas jóvenes tras toda guerra, no es por interés periodístico).

-Dimisiones absurdas en ministerios (cesar a alguien porque no cumple no me vale, panda de estirados).

-Que el título de Pagawhiskys (bueno, pagarlos más bien poco, de dejarlos a deber cuando invito a féminas) me sea homologado por el Ministerios de Educación y Buenas Maneras.

-Que haya un examen obligatorio para jugar a esto y que no lo hagan los Admins, porque el índice de tontos por metro cuadrado comienza a preocupar y a apretar, que si llega uno más me caigo del eMundo (no pienso señalar a nadie en concreto, pero últimamente me los encuentro hasta en la sopa y son de los obsesivos compulsivos que no se toman su medicación).

-Y si no me hacéis ni puto caso, cual féminas de buen ver cuando les hago saber mi disponibilidad horizontal, donadme dinero, bebidas y mujeres en versión papel, que también hacen su apaño tras terminarme la etiqueta del champú.


Desde mi atalaya inodórica del cuarto de baño, más reivindicativo y revolucionario que nunca, se despide este Corresponsal de Guerra a la espera de poder escribir de verdad sobre algo la semana que viene, panda de sosos.


 Espaugyl

Crónica de un Docente, Sabrosas Alumnas y el Sempiterno Peligro Admin


Día 1.815 de eRepublik




Para quienes aún no lo sepan, vivir de lo que da ser Corresponsal de Guerra suele ser bastante difícil, azarosamente rocambolesco o casi imposible, por no decir imposible del todo, por lo que para poder llenar la despensa y, sobre todo, el mueble bar, debo ser ingenioso a la par que discreto, ya que no todo el mundo llega a comprender mi afición a registrar los cadáveres tras las batallas y/o llevarme sus botas cuando están en buen estado… de los dientes de oro y piercings testiculares mejor ni hablamos.


A veces sigo a algún soldado de brillante sonrisa hasta que por fin el enemigo tiene buena puntería, momento en el que acudo a “socorrerlo” con mis alicates… muchas veces mi Crónica viene con prima aurífica.


Os cuento esto porque hace ya algún tiempo decidí, en busca de remuneración y bebidas, colaborar con un proyecto periodístico inconcluso, como todos los que aborda el oscuro pájaro promotor, tras lo cual lo continué por mi cuenta con agradables resultados. No soy de dejar cosas a medias, de hecho suelen dejarme  a mí a medias cuando mi concepto de las feromonas se confunde en la fina línea de los olores corporales, límite que no suelen tener bien definido las féminas a las que me acerco, por lo que, como digo, para no dejar el curso a medias, abrí mi propia academia de periodismo, la “Academia Espaugyl para Srtas de Buen Ver y Algunos Alumnos” donde doy primacía, en mi habitual comportamiento caballeresco, hacia ellas y a mi sexapil.

Esta Academia ha sido fuente de muchas alegrías para este docente, porque emolumentos lo que se dice emolumentos pues ninguno, pero al menos es un regalo para la vista y para mis partes pudendas a pesar de estar firmemente encerradas en su prisión amarronada y acartonada calzoncilleril. A decir verdad los alumnos no me terminan de molestar, a veces son útiles para traer café o borrar la pizarra, pero si alguno pretende ponerse en primera fila y desplazar a alguna de mis alumnas con sus bonitos uniformes obligatorios y carentes de botones casi hasta el final del esternón… será expulsado y no por la puerta precisamente.

Eso sí, adoro las tutorías porque, para quien no lo sepa, mi apartamento y la Academia es la misma cosa, por lo que los alumnos los suelo sentar junto a la puerta del cuarto de baño… perdón, tras la puerta del cuarto de baño, y a mis alumnas las sitúo donde más alegren la vista y lo que no es la vista, siendo el despacho para las tutorías mi dormitorio, con una elegante y plegable mesa de playa junto a la cama, cama que uso cual señorial sillón, de una comodidad absoluta, pues entre las sábanas aún hay mullidas pelusas ombligales de inquilinos anteriores.


Uniforme Oficial de la Academia que nunca ha terminado de estar establecido a pesar de mi insistencia… aunque a veces me alegran la tarde con alguna prenda. Los alumnos como si vienen con un mono azul de trabajo y un chaquetón bien gordo.


Pues estaba en una de mis tutorías, esperando por si alguna alumna traspasaba el umbral con cualquier duda (dudas que siempre intento aclarar queriendo sentar a la inocente colegiala en mis rodillas para mejor comprensión... pero siempre se quedan de pie y cerca de la puerta las muy desconfiadas), cuando quien entró por la puerta me congeló el alma y me dejó la libido casi debajo de la cama buscando refugio.

-¿Se puede entrrar Herr Prrofesorr?- preguntó melosamente un engendro que no tendré más remedio que olvidar con muchas muchas muchas sesiones de intoxicación etílica.

-¡He dicho que si se puede, Herr Espau Gyl!- repitió en un tono más que conocido el teutónico Admin de la GestapoeRepublik que avanzaba decidido hacia mí desestabilizándose a cada paso por culpa de los tacones.

-Se confunde usted, bella alumna- disimulé como si no hubiese reconocido a Herr Hans bajo su particular adaptación del uniforme escolar de mi Academia- Mi nombre es Grajo, del Proyecto 3 de Copas y ya me iba de este lugar para comenzar un ministerio y dimitir el primero, y se lo puedo explicar en tres idiomas, dos dialectos y en silbo gomero si hace falta.


Herr Hans haciéndose pasar por una de mis alumnas o viniendo de una reunión de Admins, no lo sé.


-No me engañarrá con su verrbo fácil, Herr Espau Gyl, sé quien es y lo que prretende- me dijo mirándome a los ojos al tiempo que se sentaba en mis rodillas para no dejarme escapar… creo.

-Le juro por mis whiskys que mis pretensiones con sanas, higiénicas y saludables, que si tengo alumnas lantánicas, floridianas, de la realeza navarra, elficas o cañaillas (signifique eso lo que signifique en este eMundo) no es culpa mía, seguro que todo se ha debido a un malentendido cultural, en esta Academia decir 
"quítese un botón más” no significa lo mismo que en otros lugares.

-Herr Espau Gyl, no sé de lo que me habla ni me interresa, vengo a adverrtirle y no a detenerrlo… soy un sentimental- me dijo mientras me corría un sudor frío por mis ingles al ver como se retocaba el carmín de los labios con un espejito.- Su sexto tema del currso sobre nosotros los Admins ya cirrcula, no podemos perrmitirr su difusión, si alguien hace uso de él… vendrré a porr usted y en los calabozos… sólo le dirré que no le apetecerrá sentarrse en una temporrada.

Ni pude replicar ni me dio tiempo, porque tal como llegó y me dijo aquello tan sonriente, con su aliento tan cerca de mi cara y su saliva volando hacia mis ojos tal como pronunciaba la bella lengua de Cervantes, se levantó y se fue. Aún con mis gónadas intentando usurpar el lugar de mis amígdalas me asomé por la ventana por si lo veía vigilando mi casa, pero sólo vi como Herr Hans se paraba ante mi casa, se volvía, sonreía y desaparecía entre carcajadas al amparo de una misteriosa niebla a su alrededor… tampoco descarté que hubiese desaparecido por una alcantarilla sin tapa junto a la que se encontraba, que suele ser el medio habitual de transporte de la raza Admin.


Esto para los Admins es el equivalente a una entrada del metro para los que somos algo más humanos.


Todo aquello me hizo reflexionar. Después del sexto y último tema la Academia pasaría a mejor vida, bastante tengo como Corresponsal de Guerra para encima tener tras de mí otra vez a la invertida GestapoeRepublik con sus Admins de desviados apetitos… lo cual me hizo recordar que mi sexapil seguía ahí, dormidito, y hacía algún tiempo que Lantanique me enviaba evidentes señales de deseo con su extraña lógica inversa, es decir, con mayor desprecio e indiferencia de lo habitual, y si mi vida estaba en peligro y no tenía hacia donde correr mejor darle una oportunidad a esa beldad felina a la que tanto he hecho sufrir por no poseerla.


Desde mi casa-Academia, rebuscando el número de teléfono de Lantanique bajo un montón casi sólido de semialmidonados  calzoncillos amarronados, se despide este Corresponsal de Guerra que quiere dar horizontalidad desinteresadamente antes de que una temporada de calabozo lo haga estar de pie varias semanas.


 Espaugyl