martes, 30 de octubre de 2012

Crónica Prostática con Comunicado y Hombres cual Objetos


Día 1.801 de eRepublik




Me las prometía felices la semana pasada, incluso Lantanique se avenía a tomarse unas copas conmigo en El Bar, cosa que no pensaba desaprovechar teniendo como tengo un hígado recauchutado y de acero inoxidable y las intenciones de un bonobo en celo, pero siempre el hombre está un paso por detrás de las mujeres… aunque a veces sea para verlas caminar con su hipnótico contoneo. ¿Por qué digo todo esto? Pues porque el hombre y su abultado sexapil propone y eDios dispone. Pero vayamos por partes.

Lantanique, esa beldad de caminar felino, rizos con vida propia y mirada preñada de lujuria, (aunque algunos dirían que asco al mirarme, es cuestión de opiniones) parecía próxima a sucumbir a mis encantos cuando nos acodamos en la barra de El Bar (esto viene de la Crónica anterior, leed y documentaos). No obstante ella me conoce mucho mejor que yo a ella y me lo demostró desde el momento que me vio seductor bajar ligeramente, cual escote, la cremallera de mis pantalones y llenarle hasta casi rebosar su copa con vino blanco, cerveza, whisky y alcohol del botiquín, buscando un efecto rápido para su desmelene pro Espaugyl. Por desgracia ella me vio venir y comenzó a tomar pequeños sorbos mientras que mi compulsión alcohólica es más de acabar con lo que tenga delante de un solo trago y apurar el fondo con la lengua.


Este es mi lado de la barra, sin comentarios.


Me di cuenta que mi táctica no funcionaba cuando decidí irme dignamente hacia el cuarto de baño para una larga y necesaria micción y poco antes de llegar a la puerta alguien me pisó las manos. En principio el hecho me extrañó, pero cuando vi que sólo había rodillas a la altura de mis ojos comprendí que mi verticalidad estaba en entredicho y llevaba un rato caminando a cuatro patas. Cuando miré hacia atrás, a esas extrañas barras en movimiento y a esos grupos de personas por duplicado, vi que Lantanique ya no estaba… es mi sino, tanto que Lantanique niegue su oculta pasión por poseerme salvajemente como el acabar a cuatro patas y desmayado con la cabeza en el váter cada vez que salgo de mi casa.

No mucho puedo contar de ese día salvo que amanecí en mi cama sin pantalones, entre botellas vacías, una tortuga que me miraba desde la mesita de noche y peces de colores nadando entre comida regurgitada en el lavabo. Lo que es una mañana completamente normal de un Corresponsal de Guerra.

Como mi cartera estaba tan vacía como es habitual tuve que tomar la determinación de cubrir alguna guerra pero ¿cuál que no fuese aburrida? Mis dudas se despejaron pronto, porque por la ventana vi desfilar a unidades de imberbes novatos, aún con sus ositos de peluche de combate, camino del frente… algo había para informar, por lo que cogí mi almohada, le puse de sombrero unos amarronados calzoncillos que olvidé en un rincón hace unos años, le dibujé artísticamente unos ojos y una boca, le puse a modo de brazos y piernas unos botellines de cerveza vacíos y me uní con el pulgar en la boca y mi improvisado osito al contingente novato que marchaba para la guerra.

Por el camino me informaron que marchábamos a Orinoquia, que yo juraría que es un problema de próstata y no un lugar, porque había una guerra dada por perdída para ganar. Soy hombre acostumbrado a contradicciones y desgobiernos, pero lo que me contaron incluso me llegó a asombrar. Al parecer la batalla prostática esa se había dado por perdída desde su mismo comienzo, pero los problemas de comunicación cuando no se tiene una tarifa plana intercontinental pueden llevar a malas pasadas. Se cuenta que un oficial de comunicaciones dijo:

-Orinoquia se pierde, pero da igual.

-¿Cómo dice?- le contestaron desde eEspaña al no oír casi nada por ser la comunicación en calidad tan sólo asimilable a la que se puede establecer con dos envases de yogur y una cuerdecita.

-¡Cojones! ¡Da igual ganar! ¡Que Orinoquia se pierde!


Sistema de comunicación intercontinental de nuestras tropas por no contratar una tarifa plana.


Por supuesto el mensaje que se difundió en tierras patrias fue: El mando expedicionario en eColombia, desesperado, desafía a las Unidades Militares y a la población española con el siguiente mensaje:” ¡A que no hay cojones de ganar Orinoquia!”

Ni que decir tiene que la afluencia de militares, civiles, mujeres de la limpieza e incluso animales de compañía para reforzar el frente y darle la vuelta a la batalla fue masiva. 


Oficial de comunicaciones en Orinoquia informando sobre la poca importancia de perder la batalla.


Cuando yo llegué la cosa era desesperada pero todo muy ibérico, porque entre la sangre y el caos se impartían órdenes al más puro estilo español:

-¡Novatos, disparad to lo que tengáis, coño!

-¡Ya hemos agotado la munición, mi capitán!

-¡Pues tiradles piedras!

-¡Ya no quedan, mi capitán!

-¡Pues escupidles!

-¡Ni saliva hay ya, mi capitán!

-¡Coño, pues envestidles con los cuernos!

-¡Mevi a cagá en su padre, mi capitán, y envista usted ayudado con to sus muertos!

Lo que se dice una batalla española, al más puro estilo… y se ganó in extremis, porque los novatos hicieron su trabajo con valentía, arrojo y recordándole madres y padres a sus capitanes, como tiene que ser. Pero no mucho más ocurrió, que de anécdota de desorganización gubernamental y contradictoria no pasa la cosa, por lo que en cuanto pude me volví con los novatos para intentar hacer dinero con lo visto… aunque más hice rebuscando en bolsillos de cadáveres, que no sé para qué quieren sus cosas cuando ya no están para gastar.

Días después, de nuevo en El Bar, con mis ingresos “donados” por los valientes caídos en combate, fui testigo de excepción de un hecho lamentable al tiempo que edificante. Vi por la calle a un imponente tigre blanco, aún con sangre en sus zarpas tras combatir en batallas desinteresadamente, hostigado por varios gamberros con palos y algún pájaro de oscuro plumaje que desde hacía unos días se posaba en la farola a la que tanto cariño le había tomado el ex ePresidente Moreno (que por cierto, ahora mendigaba por las esquinas sexo y dinero… al más puro y dignificante estilo ferretero). El tigre ignoraba lo que ocurría a su alrededor, pero de repente se revolvió, dio un gran rugido, que puede traducirse según mis inexistentes conocimientos zoológicos como ”Uuuuuaaaaaaagqueosdenporculogrrrrrrrr”, y se marchó sin mirar atrás a seguir luchando por eEspaña.


Tigre hostigado y hasta los cojones del eMundo.


Aquello me enterneció, para qué mentir, aunque con 12 whiskys entre pecho y espalda a veces me enternece hasta el paseo beodo de las cucarachas que saco de vez en cuando de mis vasos. Pero aquello me dio una idea para mi sempiterno objetivo horizontal con Lantanique, porque eso de ver a marionetas manejadas desde la farola me hizo pensar que quizás actuar como tal, como un mero objeto, quizás sirviese para que mi beldad huidiza creyese que me trataba como quería y no al revés, por lo que con mi mejor letra, en un fragmento de papel higiénico que tenía pegado al tacón del zapato escribí:

Concurso de juguetes sexuales para felinas féminas de rizado pelo.
Concursantes: Corresponsales de Guerra cuyo nombre empiece por Espa y acabe en Ugyl.
Jurado: Lantanique
Premio: Dejarme hacer por el jurado cual objeto de usar y tirar, como si no tuviese sentimientos y aunque me sienta sucio y ultrajado.


Desde El Bar, tras pegar en la pared mi elaborado cartel con un moco bien surtido de pelillos y oscuridades, se despide este Corresponsal seguro de poder al fin alcanzar la horizontalidad lantánica.


 Espaugyl


jueves, 25 de octubre de 2012

Crónica Astronómica de Mal Agüero con Invasión y Todo


Día 1.794 de eRepublik




Una semana llevo descubriendo astronomía aplicada y que el saber popular y la superstición son ramas de la sabiduría a tener en cuenta. Ya sé, no parece haber mucha coherencia en lo que digo y mi aliento huele  a una mezcla entre cañería atascada y decapante de pinturas, pero todo tiene su explicación y estoy dispuesto a daros cumplida cuenta.

Una semana llevo desmintiendo las más arraigadas creencias que tenía sobre el funcionamiento del eMundo. Una semana llevo con una ventana rota por un descerebrado que decía ser un troll (ver Crónica anterior) y que me ha hecho comprender cuan equivocado estaba en astronomía. Desde que la ventana quedó como quedó descubrí que los ciclos de luz y oscuridad del día no son como imaginaba y que el amanecer es antes de que las personas decentes puedan coger el sueño o incluso llegar a la cama tras investigar la actualidad y la guerra de bar en bar. Una semana llevo despertando con un aborrecible haz de luz impactando en mis recién cerrados ojos y haciéndome maldecir mi falta de recursos para hacer arreglar la ventana o incluso para dejarla a deber, ya que el cristalero siempre me descubre cuando encargo el arreglo aunque vaya disfrazado de imaginativo caballo de dos patas, de caja de cartón o incluso de extraña bicicleta orgánica, pero no sé cómo pero siempre termina averiguando que se trata de alguien que pretende ocultarle su auténtica identidad con fines de impago.


Mi propio mirador astronómico solar… el sol sale demasiado temprano y entra por ahí… debería estar prohibido antes del mediodía.


Viendo que la única solución para conseguir clausurar esa fuente de luz y dolor mañanero en mis ojos era conseguir dinero para el cristalero, hice de tripas corazón, y me fui al frente a cubrir la guerra desde algún bar para ver si podría después encontrar a algún incauto que comprase mi Crónica.

Mis peripecias para llegar gratis a eVenezuela son para otra Crónica, porque llegar disfrazado de cosaco ucraniano a lomos de mi medio disfraz de caballo y que te rindan honores militares en Caracas tiene su mérito, pero luego me dicen que me alargo en demasía. Lo cierto es que la guerra de los pasados días contra eVenzuela me resultó algo más que extraña, ya que por primera vez me encontré con que podía ser más peligroso caerme por intoxicación etílica del taburete de un bar haciendo la Crónica que de un disparo si me iba a dormir la siesta en tierra de nadie entre las trincheras españolas y venezolanas. De hecho cada batalla acababa con intercambio de camisetas, apretón de manos y algunas copas en el antro más cercano. La guerra ya no es lo que era, de hecho la sangre la traían de casa para esparcirla aquí y allá.

Cuando ya me iba desencantado para eEspaña, aunque agradecido de haber descubierto el ron en mi inagotable recopilación de información científica sobre el alcohol alrededor del eMundo, me enteré de que el siguiente objetivo era eColombia… y me preocupó, no es bueno invadir un país que produce tanto café. 

Botín obtenido en la guerra contra eColombia… no puede ser bueno traerse tanto café para eEspaña.


Durante mi periplo en ultramar algo me estuvo preocupando todo el tiempo, algo que la superstición y la sabiduría popular suelen decir sobre desgracias futuras. Durante mis rondas nocturnas por pseudo oficinas para hacer mis Crónicas, para hacer que las musas escribiesen por mí mientras yo dormía con la cara en un cenicero de la barra, durante mis arriesgadas visitas al frente, algunas veces incluso viéndolo en la lejanía, y durante todos mis desplazamientos en dirección contraria al peligro, observé la torva mirada de un ave de mal agüero omnipresente. Era un ser oscuro que lo mismo susurraba en el hombro de generales que de ministros para pactos de perdedores cuando somos ganadores, que traducía y ponía la moda BOE en marcha, que lo mismo orientaba sobre Unidades Militares que sobrevolaba el frente, o simplemente intentaba estropearme el día con sus deposiciones desde el aire… nada bueno podía traer aquello.


Pájaro de mal agüero que sobrevuela los destinos de eEspaña.


Creyendo que con el material recopilado, descontando lo que había ingerido y sumando las propinas que suelo “recaudar” de las mesas de las terrazas antes de que lleguen esos ambiciosos camareros que creen merecerlas, creyendo que podía alcanzar para arreglar al fin mi malograda ventana y dormir como una persona decente hasta que el sol me ignorase, volví a eEspaña disfrazado de saco de café entre el botín que continuamente iba a puertos españoles.

Nada más llegar el horror me invadió, por las calles cercanas a El Bar una siniestra invasión de seres no-humanos de otro eMundo vagaba de aquí para allá arrinconando a sus víctimas con terribles abrazos. Todo lo vi valientemente camuflado con diversos restos orgánicos en mi pelo y orejas desde un contenedor de basura de olor similar a un buen eructo de una camionera de gustos similares a los míos, pero el peligro era mucho y mis papilas olfativas hace tiempo que las perdí al tomar un mejunje de más de 80º en algún bar del que no quiero acordarme… del que no puedo acordarme.


Terrible invasión no-humana, el peligro era evidente y buscaban acabar con la gente a abrazos mortales… creo.


Con mi gran ojo clínico heterosexual localicé al que me pareció más peligroso de todos, el que por sus accesorios podía ser un Herr Hans interplanetario, el que probablemente interrogaba a sus prisioneros posteriormente y con la percha de la cabeza transmitía los datos a su nave nodriza. Sin pensarlo, agarré lo más mortífero que encontré en el contenedor, una pata pelada de jamón, y con tan ibérico artefacto mortal arremetí contra el afelpado peligro hasta conseguir que pidiese clemencia, aunque seguía pidiendo abrazos el muy invertido.


El cabecilla, el más peligroso de los extraterrestres que iban por ahí con malsanas intensiones, y del bolso ni hablamos.


Envalentonado me dirigí al siguiente, de color amarillo y que daba más abrazos que la media aunque lo decía según la moda BOE en una extraña jerigonza, algo así como ¡Una abraçada! que me sonaba a como acaban las suelas de mis zapatos por la fricción cuando el peligro me reta y pretende ingenuamente alcanzarme. Pues apunto de reventarle ese balón de playa que tenía por cabeza con mi mortal pata de jamón me paré en el último momento.

-¡Espaugyl, que soy yo!- oí una cavernosa al tiempo que melodiosa y conocida voz desde el interior de aquel organismo afelpado.

Sentí entonces una extraña multitud de sensaciones dormidas. Un no se qué zoofílico hacia aquel ser que no recordaba haber sentido desde que aquella prima de pelo en pecho y bigote digno de un Groucho Marx me hiciese suyo contra mi voluntad. Mi testosterona comenzó a bullir taponándome los oídos y mi sexapil comenzó a tener abultada vida propia.

-¡Que soy yo Espaugyl!- me gritó por segunda vez al tiempo que vi con horror como se arrancaba a sí mismo la cabeza para descubrirse como la sin par Lantanique.

-Pues ya he eliminado a un invasor y por poco te elimino a ti también, no te hace justicia el amarillo- añadí a modo de disculpa.- ¿y a qué juegas yendo así por el eMundo?

-La bici no era suficiente para atropellar a esas jaurías, es otra táctica, confía en mí- me contestó poniendo su mano sobre la mía quizás temiendo que se me disparase la pata de jamón y no dándose cuenta de como se me erizaban los bellos de la espalda y de otros sitios.

-Debe hacer calor ahí dentro, vente a mi casa, no está lejos y allí podrás ponerte más cómoda, creo que tengo unos calzoncillos bajo la cama que apenas llevé puestos un mes. Por la parte de arriba no te preocupes, no miraré- dije en uno de mis más hábiles intentos de llevar a mi cubil a la beldad felina de rizado pelo.

Lantanique me miró como siempre, con ese contenido deseo hacia mí camuflado en esa característica mirada escrutadora como si buscase una piedra, pero terminó sonriéndome… y me estremecí de nuevo, de hecho hasta creo que la cremallera del pantalón dio algo más de sí.

-Invítame a una copa y no te hagas ilusiones- contestó no sin antes guardarse en el disfraz una piedra de buen tamaño- que llevo unos días en este disfraz que para mí se quedan.


Lantanique momentos antes de casi reventarle la cabeza con mi pata de jamón creyéndola parte de la invasión extraterrestre.


Desde El Bar, donde intento comprobar si mi hígado de acero inoxidable y el dinero para arreglar la ventana puedo usarlos en bebidas bárbaras para vencer la fingida resistencia de Lantanique a mi persona y cuerpo apolíneo, se despide este Corresponsal. 



Espaugyl

miércoles, 17 de octubre de 2012

Crónica zoológica sobre pseudotrolls y otros animales


Día 1.778 de eRepublik




Hoy me he despertado fatal, pero fatal, y eso que estoy acostumbrado a dormir a pierna suelta con el constante aporreamiento de la puerta por parte de mis queridos acreedores, con retumbantes bombardeos en el frente e incluso en calabozos malolientes de la GestapoeRepublik, pero hoy las pesadillas han hecho mella en mí. Y todo ha sido por culpa de lo que he soñado.

Al parecer no estaba en el eMundo y también escribía, pero de cosas raras y ajenas a mí, escribía sobre buenas maneras, educación y saber estar… como para creérselo. Había gente sensata, alterada y de todo contestando, pero había uno en concreto que alardeaba de dar la cara dando su supuesto nombre desde 350 Kms de distancia, la distancia a la que normalmente me siento seguro cuando cubro noticias del frente y otro mintiendo sobre su lugar de residencia. En fin,  una noche extraña y movidita, ni siquiera la botella de brandy de Jerez que me tomé a mitad de la noche de forma medicinal me ayudó a quitarme esa extraña pesadilla de encima. Pero el despertar fue aún peor.

Normalmente son mis jugos gástricos quienes me hacen la función de despertador, y lo mismo me despiertan casi al amanecer (el mediodía aproximadamente), como a una hora de persona de bien, a eso de las 13:30 o así. La cosa es que a una hora infame, a las diez de la mañana, un ruido como el de un mueble bar cayendo por unas escaleras me despertó. Al final no era tanto, soy muy sensible cuando ando de resaca medicinal por brandy, pero lo cierto es que una piedra de considerables dimensiones me había destrozado mi opaca y turbia ventana, por donde comenzaba a entrar sin mesura la perjudicial luz del sol. La piedra iba envuelta en un papel con un mensaje.


Tamaño aproximado de la piedra usada como sistema de mensajería humorístico de gente que se cree graciosa.


Con lagañas del tamaño aproximado de un garbanzo de buen ver y el color de un chino con hepatitis, abrí a duras penas los ojos para leer el mensaje. Decía:

“Puta, guarra, culo, pedo, pis, mierda, mojón, todas las tías putas menos mi madre… soy un troll, tan inteligente como malvado. Soy un genio del mal, mis obras lo demuestran, nunca me cogeréis ni sabréis mi nombre.

Fdo: Argens”


Estupefacto releí aquello. Lo cierto es que no me cuadraba, los trolls estaban casi extintos, ciertamente solían ser inteligentes y hasta podías reírte con sus cosas, pero aquello no era obra de un troll. Tomando una determinación me asomé por la ventana rota con cierta prudencia, por si venía una posdata, y vi que “el genio del mal” seguía a lo suyo sin dejar una ventana sana ni un coche sin arañar.

Me puse mi chamarreta, palabra muy usada en mi Jerez natal desde antiguo aunque algunos lo ignoren, ingerí unos boquerones en vinagre, por ser lo único que tenía en la nevera (no confundir con la anchoa, que aunque sea lo mismo suele ir en salazón y enlatadas, que aquí entendemos de eso y el mar está a minutos) y bajé con la piedra en la mano, escondida a la espalda, para tener una charla con el que se creía un troll.

El amago de troll se encontraba buscando más piedras, ya falto de munición epistolar, momento que aproveché para mostrar que yo tenía una y acercarme a él.

-Dime pequeñín ¿es esto tuyo?

-Sí, soy un genio del mal, un troll y mi inteligencia es superior- me dijo entre espumarajos con una voz más que aflautada por falta de testosterona.

-Mira hijo, ahora yo tengo la piedra- le hice ver comenzando a compadecerme de aquel ser- y me vas a escuchar. No eres un troll y si no sales corriendo ahora mismo te voy a meter la piedra por donde Herr Hans te interrogaría con o sin motivo.

El pseudo troll dudó, me insultó pero caminando hacia atrás, el poder de la piedra estaba conmigo y su oratoria fue degenerando con la distancia, como si estuviese en Cáceres bien seguro, y cuando se calculó que la piedra no le llegaría se bajó innecesariamente los pantalones, me enseñó y señaló el lugar donde la espalda pierde su digno nombre y corrió riéndose demencialmente por su ingenio uniéndose a otros como él con el mismo concepto del humor, un tal Ketoner y otros que se escondían entre las sombras.

Dejando el tema zanjado con mi oratoria pétrea me noté raro, no es un buen desayuno lo de los boquerones en vinagre, y emprendí mi peregrinar cuasi religioso a El Bar, donde no pensaba tener piedad de uno o más molletes con zurrapa de lomo y un café con leche. Pero la mañana comenzó rara e iba a proseguir igual, porque la calle estaba tan llena de gente que me era imposible dar un paso.

Multitud que me impedía el paso… ¿regalaban algo? No lo supe hasta un poco después.



En vano intenté pasar y ante la posibilidad de que dieran algo pregunté a un anónimo ciudadano.

-Perdone ¿qué dan?

-Nada ¿por qué lo dice?

-Porque esto es eEspaña, si dan algo la gente acude casi por telepatía- le aclaré.

-En verdad somos pocos, es por la moda BOE- me confundió un poco más.

-¿En qué consiste? ¿es ropa interior comestible? ¿derivada del alcohol o, incluso mejor, del jamón?-pregunté intentando asociar con lógica aquella multitud a una moda.

-No, verá, es que ahora hasta para comprar el pan llevamos intérpretes, para que cada cuál use el  idioma que más le guste aunque sepan español. Hay quien lleva tres, para vascuence, catalán y gallego, otros llevan cuatro, para esos idiomas y el hoygan, y los más pudientes añaden dos más para el español y el andaluz porque hablan por señas y les gusta el acento del sur. En verdad esto es para una tienda de animales, sólo son tres clientes, los demás son intérpretes.

-Perdone, creo que un boquerón que casi regurgito y ya he vuelto a tragar me ha impedido comprender el asunto ¿intérpretes dentro de eEspaña?

-Yo qué quiere que le diga, me pagan y estoy encantado, hablo catalán y me estoy, con perdón, rascando los cojones y ganando una pasta desde que surgió esta estupidez.

En ese momento se interrumpió la conversación porque oí como en la tienda se realizaba una transacción con la nueva moda BOE.

-Quin preu té la cacatúa?

- Canto custa unha cacatua?

Y por no ser menos añadí en perfecto vascuence:

-Eskara lakakatua?

Pero al decirlo y asomarme a ayudar como buen políglota vi algo raro allí. La tienda no tenía dependientes, tan sólo estaba la cacatúa, pero que me resultaba sospechosamente familiar aunque se hubiese disfrazado y se vendiese a sí mismo… ¿no había una igual en dónde doy clases?


Una cacatúa muy oscura, de mirada torva y con apariencia de ocultar su auténtico ser… y me resultaba conocida.


Distraído después de mirar al bicho una voz anónima me avisó: ¡CUIDADO!
El pajarraco por poco me saca los ojos sin motivo alguno, igual mi traducción no era todo lo perfecta que debiera, pero no era para tanto. Afortunadamente el gentío que huyó en tromba cubrió mi huida y el pájaro se fue a un callejón donde acorraló a varias víctimas de ojos más tiernos y menos alcoholizados para sacar.

Con el susto y la sorpresa de un ataque tan gratuito tomé la firme determinación de no ir a donde hubiese bichos de esos, y si la opción era acosar… digo… instruir a mis alumnas en mi dormitorio convertido en Academia pues así sería.

Pero no tuve más remedio que salir de mi ensimismamiento porque en ese momento, a toda pastilla, casi me atropella una bicicleta con una beldad felina a los pedales… quizás con peluca, porque no veía sus rizos, y unas gafas de sol. De un salto me subí a una farola, que ya tengo costumbre, y dejé amablemente el paso libre para una jauría de perros pequeños y ladradores, que se amparaban en el número para darse valor, que la perseguían. Con la piedra que aún llevaba le estampé los sesos a uno, pero no tenía más munición.


Lantanique con peluca y gafas de sol pedaleando para salvar su evida.


Desde allí arriba vi que Lantanique había conseguido poner distancia de por medio… espero que para dar la vuelta y atropellarlos, porque seguir pedaleando sólo sirve para cansarse y abandonar, y lo digo yo, que lo más cerca que he estado de hacer deporte es un día que borracho entré en un gimnasio de al lado de El Bar y pedí al recepcionista un par de cervezas.


Aún en la farola observando en lontananza si Lantanique se vuelve o no, se despide este Corresponsal en un día más de esta semana extraña y movida.


 Espaugyl

No hay Crónica, hablemos en serio.


Día 1.787 de eRepublik




Lo siento. Si alguien pensaba que esto era una de las Crónicas de Espaugyl se va a llevar una decepción, porque hoy no voy a escribir con intención de satirizar el juego, de criticar gobiernos o a algún otro jugador que se lo merezca. Hoy el que escribe es la persona que juega a esto, una persona indignada, y os va a hablar sobre límites.

Aquí jugamos gente de muchas edades y diferente educación, con dos dedos de frente o de un infantilismo supino, altruistas o de intereses bastardos y de comportamiento ejemplar o de cobardía extrema tras el anonimato de un ordenador. Lo normal es que nos soportemos todos dentro de un orden , porque cada uno es de su padre y de su madre, pero lo que ni la educación, las normas mínimas de convivencia o el sentido común admiten es la impunidad y cobardía del descerebrado que cree que el juego consiste en vejar a otra persona porque sí.

El humor, la ironía o la sátira puede servir para criticar con más o menos gracia algo que no nos gusta pero quien piensa que el insulto y la humillación es gracioso debe hacérselo mirar. Me gustaría saber si tienen madres, hermanas, novias, esposas o hijas quienes actúan así, y si a la cara son capaces de hablar de semejante forma a una mujer porque piensa que es divertido. En mi tierra, en Andalucía, si oímos a un niñato hablar así a una mujer (los niñatos pueden ser de 15 o de 65 años) no faltará quien intervenga,  se lo afee encarándose con él o le dé directamente un “tapabocas”, un término local que engloba la acción de darle fuerte con la mano abierta en la boca para recordarle la educación que debería tener, por supuesto no es ni agradable ni indoloro.

Probablemente casi le doblo la edad a la mayoría de los que están actuando así en este juego, fui educado en el respeto a los demás y a saber dónde están los límites del buen gusto. Si actuáis así porque no os han educado debidamente os compadezco por los padres que habéis tenido, pero si lo hacéis porque todos vuestros cojones los demostráis insultando a mujeres seguros desde un teclado sólo os merecéis mi desprecio.

Me sigue pareciendo increíble que haya gente que sólo se divierte arañando coches, tirando piedras a ventanas, arrancando señales de tráfico o retratándose al intentar humillar e insultar a otras personas por el mero hecho de llamar la atención en una mierda de juego de internet. Y ahora comenzad a decir sandeces en los comentarios en vez de quedaros calladitos, que es lo que deberíais hacer si aún os queda una pizca de vergüenza, porque educación no tenéis.

Por cierto, el que os ha reportado los comentarios y los artículos he sido yo, por vulgaridad, insultos, flaming y lo que se me ha ocurrido, que no merecéis convivir con personas normales que sólo quieren pasar el rato.


 Espaugyl

Crónica Pseudoecológica: Flora y Fauna de eEspaña


Día 1.780 de eRepublik




Los horarios de un Corresponsal de Guerra no son normales, el sacrificio es nuestra norma y si la noticia hay que perseguirla de bar en bar en el frente de batalla no hay que cejar hasta atraparla al fondo de la botella que sea. Es por esto que no siempre me entero de lo mundano, de lo socialmente conocido o de los entresijos de la política, que suelen ocurrir en horarios diurnos… salvo en lo concerniente a la política, que es más propia de los hábitos de Nosferatur. Pero últimamente guerra, lo que se dice guerra, pues como que no hay, así que por eso estoy tontamente atisbando un poco de la flora y fauna de este eMundo desde las alturas ahora que se ha tranquilizado mi compañero de farola… ya sé que es extraño, pero todo tiene su explicación.


Sin guerras ni sobresaltos he madrugado tal como viene siendo mi costumbre a eso de las 13:30 horas, con el sol ya un poco alto, tal como a mí me gusta. Por supuesto no hay mejor sitio donde acallar el concierto de jugos gástricos que había oficiado de despertador que El Bar, la oficina donde musas, jamón, cervezas y bebidas bárbaras están tan ligadas a mi forma de trabajo como el respirar a la evida.


No hay nada como un desayuno ibérico con denominación de origen… el jamón ya me lo he comido y las cervezas y las musas vienen después, casi antes de que llegue el café al estómago.


Inocentemente me dispuse a bajar a la calle, con mis calzoncillos debidamente aireados y puestos tras darles la vuelta, mi pantalón menos agujereado (no, nada de balas, a veces la graduación de algunas bebidas disuelven el vidrio y casi no tengo tiempo para apartarme), mi mejor y menos manchada camisa y mi pelo debidamente domado con un poco de traslúcidas secreciones de mis axilas… todo un caballero rebosante de "sexapil", de hecho tuve que comprobar que la cremallera de mis pantalones no hubiese estallado de tanto "sexapil" como sabía que contenía.

Pues de semejante guisa pisé la calle, una calle la mayoría de las veces tranquila, salvo cuando estamos invadidos y las aceras se pavimentan de cadáveres, pero en esos momentos no suelo estar a menos de 20 kilómetros del peligro, por lo que hablo de oídas. Sin embargo hoy la calle estaba alborotada sin invasión alguna porque miles de novatos imberbes con estrellitas rojas en sus ridículos gorros hacían cola y, claro, soy español y ante la posibilidad de que regalasen algo me incorporé tras el último, pero no antes de autoinfligirme un par de puñetazos en la nariz para provocarme una pequeña hemorragia que aproveché para tintar un generoso moco que me extraje y que, haciendo gala de mi destreza manual, convertí en una estrella roja que me pegué a la frente a falta de gorro. Pacientemente, y a pesar de que le subía cuatro cuartas al más alto de aquellos novatos, intenté pasar desapercibido mientras avanzaba la cola. Lo malo fue cuando levanté la vista y vi hacia donde me dirigía, un lugar donde no suelo ser bien recibido y donde las herramientas se usan, menos para trabajar, para cualquier cosa con los disidentes.


La sede de la URFF (Unión de Representantes de Ferreterías y Ferralla), la franquicia de ferreterías a la que peor caigo en este y otros mundos.


-Pero ¿esta cola para qué coño es?- pregunté educadamente a varios novatillos ferreteros con apenas unos días de evida.

-Para ser ePresidente, camarada- oí mientras me giraba y miraba en todas direcciones, porque cada vez que me llaman así creo que le hablan a alguien a mis espaldas. Los ferreteros son las personas con menos retentiva para los nombres que he conocido, llaman a todo el mundo igual para no equivocarse.

-¿ePresidente? Pero… si sois recién nacidos y no tenéis ni idea de casi nada. Por cierto, soy el recaudador del impuesto sobre respiración y veo que no estáis al día. Un gold por cabeza y estamos en paz- intenté aprovechar la candidez de aquellos jóvenes ferreteros.

-Desconocíamos ese impuesto, ahora en la sede lo comentaremos para que le paguen- dijo enfriándome las ganas de llegar al término de la cola- y respondiendo a su pregunta, pues es lo normal entre nosotros los ferreteros. Los más novatos son siempre elegidos como candidatos a ePresidente de eEspaña, lo pone en nuestros eEstatutos, después nos dan una medalla y competimos a correr por la estepa hasta que no se nos ve el pelo. Es muy divertido.

-Los cojones- sentencié mientras me arrancaba el sanguinolento moco de la frente, lo devoraba para entretener el estómago, y abandonaba la cola para seguir hasta El Bar.   


Miles de alevines de ferretero haciendo cola para saber quien es el más novato para ser nombrado candidato a las elecciones presidenciales en eEspaña.


Ya en El Bar, pudiéndome sentar en mi taburete habitual, que por fin estaba libre del extraño ser de días pasados (hay debida cuenta de él en mi Crónica anterior), una nueva sorpresa me llevé. Era protagonista en la prensa y no sabía si para bien o para mal. Boquiabierto, mientras buena parte del aceite del mollete con jamón que devoraba se esparcía por mi camisa dibujando caprichosamente dos galaxias oleicas en expansión, leí que una de mis alumnas del curso de periodismo, Ithilwen para más señas, me llamaba en un artículo ”chongo de Lantanique”… y, no sabiendo qué parte de la anatomía de Lantanique podía ser esa, me quedé consternado, tanto que las galaxias oleicas se encontraron y comenzaron a trasparentar la camisa… con el peligro que eso supone si hay féminas y/o alumnas cerca, ya que entonces mi sexapil las atrae sin control.

Pero no tuve mucho tiempo para reflexionar sobre ello, porque las elecciones a ePresidente atacaron mis tímpanos cual cobrador aporreando infructuosamente mi puerta. Varios seguidores de otros tantos candidatos invadieron la tranquilidad de mi sacrosanta “oficina” con sus gritos de ¡Vota a mi candidato que es más viejuno! ¡Miente, el mío es más viejuno aún! ¡Pa viejuno el mío!, gritaban todos, a excepción de los ferreteros, obviamente. La gota que colmó el vaso fue que casi me caigo del taburete por culpa de un extraño gato con una tostada en la espalda que maullaba en polaco y llevaba una corona… un día de estos tengo que desintoxicarme.

Aquello era insoportable, así que cogí mi cerveza pos-desayunal y me fui a la terraza de El Bar, desde donde contemplaba la cola de novatos ferreteros que parecía no acabar nunca. Quedé ensimismado en como la cola serpenteaba cual curvas de Lantanique, por lo que habiendo poca sangre en esos momentos en mi cerebro, el susto que me llevé a continuación hizo que, por primera vez en mi evida, derramase la cerveza antes de salir corriendo y subirme a la farola más cercana, donde resultaba que no era el único… era de esperar.


A este individuo me encontré en la farola con su instrumento de alta tecnología para güifis… y decía ser ePresidente.


 -Me suda la polla- me saludó de forma desconcertante el mentalmente equilibrado Moreno1994.

-Me alegro de volver a verle, caballero… y permítame aconsejarle que no difunda tan alegremente noticias sobre sus exudaciones pudendas. Yo mismo he comprobado que las féminas no siempre captan el mensaje romántico del hecho y que los hombres, instintivamente, no desean saberlo, y yo lo soy, y mucho- le aconsejé.


Pero no mucho más hablé con el individuo, porque lo que me hizo subir a la farola daba vueltas por la calle, dando zarpazos y devorando ferreteros. Los partidarios de los diferentes candidatos se encontraban la mayoría escondidos tras la barra y en el silencio que se hizo sonreí. Por fin alguien sensato que imponía tranquilidad para mis reflexiones lantánicas. La flora y fauna del eMundo sigue siendo sorprendente.


Un tigre blanco en este eMundo quizás sea lo más normal para poner un poco de orden, pero yo, antes de mis quince cervezas matinales, no suelo destacar por ser muy analítico.


Bajándose de la farola mientras Moreno1994 intenta explicarle al tigre que no coge la güifi y que nunca se ha ido, que siempre ha estado allí y que le suda no se qué, se despide este Corresponsal de Guerra esperando que  Lantanique no sea expulsada de la eBoda a la que va antes del sí quiero, frase que nunca ha saliendo de sus carnosos labios cuando le hago alguna proposición con los pantalones por los tobillos.


 Espaugyl


Crónica Sobre Sustos, Geografía Hídrica Presidencial y Docencia


Día 1.773 de eRepublik




No sé si sorprenderme, asustarme, miccionarme o hacerme encima algo de más peso y olor, porque llevo un día que ni el más avezado Corresponsal de Guerra, yo mismo, podría acabar con entereza si no fuese por el revitalizante de cuerpo y alma que suelo ingerir en jarras espumeantes y ambarinas de medio litro o más. El eMundo no para de cambiar, en cuanto le doy la espalda alguien aprovecha para trastocar la normalidad, pero uno hace de tripas corazón, aumenta la ingesta de alcohol o su graduación, y aquí no ha pasado nada, que no fermusearé con abandonos y espantadas cuasi-presidenciales habiendo oportunidad de ejercer mi magisterio y sacar tajada de ello. ¿De qué hablo? Pues siga leyendo y todo quedará aclarado.


Tras mi regreso al presente desde el pasado al alcanzar el nivel de Canguelo Cuántico (lea Crónicas anteriores, a mí también me ha dado dolor de cabeza la frase de marras), me encontraba en un eMundo extraño y cambiado, en donde mis fuentes de ingresos habían sido vapuleadas por un mercado de precios cercanos a lo negativo (pronto habrá quien ponga dinero para que alguien se lleve sus productos) y en donde los enemigos eran amigos y la habitual propaganda de guerra se había transformado en laudatoria prensa hacia ellos. Pero esto lo descubrí de golpe cuando me disponía, en mi papel de aplicado docente del Curso de Periodismo de [P2B] (de nuevo remito a mi Crónica anterior), a entrar en mi oficina… vale, bueno, en El Bar.


El Bar, la mejor de las oficinas, donde las musas sólo acuden a mis neuronas cuando están inequívocamente sumergidas en etílico elemento.


El primer susto del día fue cuando distraído, sumido en el deleite de ser profesor de un nutrido grupo de alumnas a mis órdenes, entraba con la mente puesta en si debía airear mis calzoncillos para impartir las clases o sólo darles la vuelta para homogeneizar la gradación del amarillo al marrón que evoluciona desde la parte delantera a la trasera de los susodichos, y entonces, al mirar hacia la barra, por poco debo escoger una tercera opción: tirarlos para no tener que ver lo que a punto estuve de depositar en ellos. 

Despacio, sin mover un músculo del cuerpo, dejando a mis piernas en modo automático, comencé a retroceder sin apartar la vista de un grupo de homínidos armados hasta los dientes que pelaban plátanos con los pies mientras con las manos sujetaban un café y leían la prensa de eBrasil. Mr. Mayúsculas en persona reía a grandes voces con sus compañeros de armas mientras muchos españoles pasaban por su lado y lo saludaban… ¿qué coño pasaba aquí, en mi sacrosanto lugar de trabajo y esparcimiento? Casi en la calle, caminando de espaldas aún, tropecé con varios soldados españoles que entraban con Q7 a sus espaldas y mirar torvo, esa mirada propia del héroe que viene del frente de luchar, de darlo todo y ponerse de sangre enemiga hasta los ojos, una mirada que no creo que vaya a tener yo nunca. La confrontación era inevitable, pero no pasó nada, una palmada en la espalda, un saludo y a desayunar. ¿Traición interespecies? ¿alianza? Vaya mierda de eMundo este donde las tradiciones se pierden en cuanto uno deja de prestar atención, pero al parecer somos aliados de eBrasil y de eUsa en una nueva coalición desde hace meses… hay que joderse cual oveja ante un pastor enamorado ¿por qué he dicho oveja? Últimamente tengo un subconsciente que para mí se queda.


Pero este fue tan sólo mi primer sobresalto. Cuando me dirigí a mi taburete, el que aún mantiene la forma de mis posaderas, para pedir un sabroso mollete con jamón y aceite y un café revitalizante, encontré a un extraño eciudadano sentado en él.


El usurpador de mi taburete, un tal Moreno1994 ¿acaso era tan novato que no sabía que si me siento en otra parte es como si me sentase en otra parte?


-Perdone ¿le importaría cambiar de taburete? Soy animal de costumbres y no creo que usted esté inmunizado a buena parte de la fauna que suele quedar en dónde me siento- le pregunté y advertí a un tiempo al individuo en cuestión.

-Sigo siendo el ePresidente, no piense que soy un ePresidente Guadiana, siempre he estado aquí, nunca me he ido, ni me iré- contestó desconcertándome.

-Por supuesto caballero- respondí intentando calmar al furioso demente- soy testigo de que siempre ha estado usted aquí- añadí mientras ocupaba con movimientos calculados y lentos el taburete de al lado, no fuese a desencadenar una tormenta cerebral en aquel ser carente de la medicación adecuada.


Y de nuevo me sorprendí, porque cuando tras dirigirme a un desconfiado camarero para pedir mi desayuno (desconfiado en grado sumo porque tuvo la desfachatez de pedirme que depositase el importe en la barra antes incluso de terminar de hablar) giré la cabeza para ver si mi nervioso vecino de barra estaba más calmado pero… había desaparecido, como si nunca hubiese estado. Pensando que mi mente me había engañado, algo habitual en momentos menos diurnos y más etílicos, me dispuse a sentarme en mi taburete habitual, pero cuando así me disponía a hacer una voz nerviosa y desencajada me habló poniéndome los pelos de punta.


-Pero ¿qué hace? ¿No ve que estoy sentado, que siempre he estado aquí y que nunca me he ido?- me gritó el extraño individuo que había vuelto a reaparecer en el taburete, como por arte de magia, y sobre el que casi me siento.

-Usted perdone- me disculpé- juraría que se había ido.

-Eso es una falacia de mis enemigos, siempre he estado aquí y nunca me he ido.

-Por supuesto, en verdad es que me he encariñado con usted y pretendía sentarme en sus rodillas- calmé a aquel peligroso ser disociado de la eRealidad.


Pero esto no me ocurrió ni en una ni en dos ocasiones, y cuando ya me había intentado sentar en mi lugar habitual media docena de veces con el mismo reaparecimiento mágico, hice por hacerme el distraído y mirar por el rabillo del ojo por si podía ser más rápido que él, porque a obseso compulsivo no me gana nadie y mi taburete es mío. Y así pude ver ciertas pautas más preocupantes si cabe, porque cuando se creía que no miraba vi como a la carrera salía del bar y enfrente, subido a una farola con una percha de alambre en alto y un ordenador portátil, juraba y maldecía hablando de no se qué arte arcano de internet, wifi y otras cosas relativas a conectarse por la cara. En cuanto yo hacía por girar levemente la cabeza en su dirección se descolgaba de la farola con la agilidad de un ebrasileño y corría a sentarse en el taburete gritando su consabido mantra: No me he ido, siempre he estado aquí.


Alta tecnología que portaba mi extraño compañero de barra para conectarse al güifi o lo que sea el internet ese.


Lo dejé por imposible, sé cuando debo tirar la toalla y es peligroso contrariar a un desequilibrado, así que intenté darle forma a mi nuevo taburete mientras daba por terminado mi desayuno y me animaba a unas cuantas cervezas al tiempo que ultimaba mis planes docentes de acoso y derribo a alumnas desprevenidas. Pero entonces fue cuando más cerca estuve de añadirle peso a mi ropa interior, pues una voz con teutónico acento sonó más cerca de lo que hubiese deseado, afortunadamente no se dirigía a mí. Deslizándome cual ser humano deshuesado, llegué al suelo, en donde me acurruqué pegado a la barra, poniéndome en la cabeza algunas servilletas usadas de papel, unas colillas en el pelo y orejas y  varios sobres de azúcar vacíos en los ojos intentando pasar desapercibido entre otros desperdicios.


-Morreno1994 ¿Qué hace aquí? ¿Acaso no sabe que es un ePresidente ferrreterro?- oí que Hans, pues él era, increpaba a mi desquiciado usurpador de taburetes.

-Her Hans, ya le dije que si tengo ese cargo debo estar siempre en mi puesto- contestó inocentemente sin saber que con los Admins de la GestapoeRepublik es mejor correr a replicar.

-No lo entiende “Señorrr ePrresidente”- continuó reprendiendo el desviado Admin- los ferrreterros fuerron crreados por el AdminFuhrer Halesius para hundirr a eEspaña- dijo escupiendo al suelo llevándome yo la peor parte- en los eEstatutos Secrretos de los ferreterros  pone bien clarrro que los ePresidentes ferrreterros de eEspaña- volvió a escupir dándome esta vez de lleno- deben cogerr la medalla y corrrerr, nada de goberrnarrr y menos aún estarrr. Si vuelve de nuevo porrr su despacho sabrrá lo que es desafiarrr a la GestapoeRepublik- terminó sin opción a la réplica marchándose de El Bar y dejando a su paso una desquiciante mezcla de olor entre Chanel nº5 y lubricante incierto.


Al fin y al cabo el eMundo no había cambiado tanto, me tranquilicé, por lo que pidiendo en la barra una escoba para adecentar mi aspecto y quitarme alguna colilla del pelo, me marché de El Bar contento por saber que aún el eMundo me resultaba reconocible. Si además encontraba a Lantanique en el aula y la convencía para que viniese a mi despacho tras la clase el día todavía podía tener solución.


De camino a dar clases, esperando encarecidamente que mis alumnas sean mayores de edad y así tan sólo se me acuse de acoso en vez de pederastia, se despide soñando con Lantanique en su despacho este docente Corresponsal de Guerra.


 Espaugyl

Crónica [P2B] El Periodísmo de Ficción en Cómodos Plazos


Día 1.769 de eRepublik




Para quienes sigan mis Crónicas como intrépido Corresponsal de Guerra, siempre alerta sobre el avance del frente para localizar un bar en dirección contraria, esto os resultará una novedad, pero todo tiene una explicación.

Las Q7 hacen mucho daño, mucho, pero la economía más, de hecho últimamente uso el pan cortado a rebanadas como posavasos, porque es mucho más útil así que vendiéndolo en el mercado, que pronto tendrá precios negativos. Estando así las cosas, a punto de vender mi cuerpo a la eCiencia o a la primera eCiudadana que no raspase mucho al besar y fuese delicada conmigo, me surgió la oferta  de impartir clases. ¿Clases de qué? ¿de tocata y fuga? ¿de cómo sobrevivir en la eSociedad durante meses con medio bocadillo rancio, tres latas de cerveza y una cuerda? ¿de cómo conseguir que te sigan fiando y esquivar a acreedores insistentes con diversos disfraces y no siempre de hombre? Pues no, niñas y niños, me han ofrecido dar clases, aunque no os lo creáis, de periodismo. Ver para creer.


Este Proyecto 2 de Bastos es quien me da cobijo y alcohol mientras sea profesor de periodismo… eRepublik se está yendo a la mierda, sin duda.


Como es gente quisquillosa me han dicho que para dar clases tengo que tener alumnos… no tiene mucha lógica pero ellos ponen las normas, así que aquí os paso el programa e id mandando los interesados Mps para apuntaros al curso que imparto y que se titula El periodismo de ficción en cómodos plazos.


“El periodismo de ficción en cómodos plazos”

-Primeros intentos y cómo no aborrecer el módulo periodístico.
-La maldición del TOP5 y la madre que parió al Voters Club.
-El rol como necesidad disociativa y sus peligros psiquiátricos.
-La ficción y el rol al publicar con o sin continuidad en el tiempo.
-La captación de la atención del lector conservando toda la ropa en lo posible.
-Dinámica del Chocopunto incierto e injustificado y cómo vengarse.


Pues ahí lo tenéis, mandad MPs a un servidor y ya concretaremos horarios, fechas, IRC y dirección postal para los jamones y otras viandas. No me hago responsable de en qué condiciones mentales o morales acabaréis el curso los interesados, tampoco me hago responsable de las féminas que caigan subyugadas por mi “sexapil” periodístico y personal:  Estoy acostumbrado pero vosotras no.


 Espaugyl


Crónica sobre la Reaparición Cuántica de mis Bosones


Día 1.766 de eRepublik




¿Cómo me llamo? ¿dónde estoy? ¿cuándo estoy?  ¿por qué estoy en calzoncillos con zapatos humeantes? ¿por qué tengo tatuado un corazón grisáceo en mis partes pudendas donde pone Espaugyl algún día esclavizará con este sexapil a Lantanique? y lo más importante ¿dónde hay un bar? Esas fueron mis cuitas existenciales de hace unos días cuando volví a este eMundo… aunque invirtiendo el orden de la sucesión de dudas metafísicas enumeradas, evidentemente, porque el sentir la lengua como una lija del seis y desear cualquier tipo de alcohol fue todo uno en mi cerebro e hígado. Por muy desmemoriado que estuviese las prioridades son las prioridades.

Recapitulemos lo que  deduje de mí mismo cuando reaparecí en el eMundo: Me llamaba Espaugyl, Lantanique se perdía lo suyo, no me gustaba el agua en el interior de mi cuerpo y poco en el exterior, no era un gran seguidor de la moda y, finalmente, alguna gran fricción en la suela de mis zapatos hacía que humeasen ¿correr quizás? no lo sabía, pero siguiendo mis instintos entré en un bar a paliar mis carencias etílicas con la esperanza de que fueran el combustible de la maquinaria oxidada de mi memoria… y así fue, los recuerdos, los más tempranos de mi vida, comenzaron a fluir por entre mis neuronas con el primer sorbo de cerveza.


El primer día más feliz de mi eVida, después hubo muchos más por el estilo.


Una vez que mi cerebro se puso en marcha comencé a enlazar fragmentos de mi vida, no de forma muy primorosa, todo hay que decirlo, ya que el orden y el buen gusto brillaban por su ausencia, siendo el resultado algo más parecido a coloreadas perlas de un collar confeccionado como terapia por peligrosos y alcoholizados delincuentes sexuales que un álbum de recuerdos, pero los fui engarzando, que es lo que importaba.

Con un estremecimiento y encogimiento de esfínteres recordé a Hans, el ambiguo Admin de la GestapoeRepublik que tanto ansiaba tenerme a su merced (leed mis anteriores Crónicas, todo está en ellas). Recordé en contraposición a Lantanique, la beldad felina cuyas turgencias decían que sí ante mi renombrado sexapil aunque su voz y garganta gritasen NOOOO hasta enronquecer o encontrar algo con aristas con lo que golpearme. Recordé mi don para conservar siempre en perfecto estado de revista mi hígado, sin olvidar a mis amadas piernas, dignas del mejor velocista, que serán envidiadas y recordadas por toda la eternidad, pues no creo que vuelva a existir nadie que con la motivación del miedo y la salvaguarda propia sea capaz de atravesar continentes enteros en cuestión de minutos en dirección contraria del peligro. Recordé que era Corresponsal de Guerra y que la Subjetividad y la Desinformación son mis Divisas y otras muchas cosas relacionadas con deudas y la mala costumbre que tienen los gerentes de establecimientos de hostelería de quererlas cobrar de forma insistente y violenta… y entonces, tras haber vaciado unas veinte jarras de cerveza y estar a punto de pedir otra media docena para no desmerecer al atento público del bar que contemplaba atónito como un individuo en calzoncillos no paraba de beber jarra tras jarra, tuve una revelación al ver un poster que algún camarero Licenciado en Ciencias Físicas había colgado tras la barra para recordar que tenía título universitario.


Al ver este poster se me hizo la luz. El Universo se descubrió ante mí y conseguí atraparlo por el cuello para confirmar mis teorías.


Todo estaba claro, no podía ser de otra forma. Recordaba claramente lo último que me ocurrió antes de desaparecer del eMundo. Recordaba encontrarme en el Cuartel General de la GestapoeRepublik prisionero, recordaba verme frente a un pelotón de fusilamiento de Admins armados hasta los dientes con Q7, los muy brutos, recordaba la risa del AdminFuhrer Halesius contemplando el espectáculo mientras acariciaba un deslucido gato alopécico por no medir la fuerza de tanto acariciamiento compulsivo. Y lo fundamental, recordaba el sabor del miedo en la boca, el sudor frío de los nervios por la cercanía de la emuerte y el peso del pánico en mis calzoncillos, pues es bien sabido que el miedo puede pesarse y olerse cuando este es extremo.

Y entonces ocurrió, mi don se puso en funcionamiento como nunca había ocurrido, mis piernas tomaron la iniciativa y echaron a correr como alma que lleva el eDiablo, pero a una velocidad y aceleración constante nunca vista, una velocidad que me hacía sentir el aire como si fuese melaza hasta que oí un estampido, hasta que rompí la barrera del sonido unos segundos y varios miles de kilómetros después. Pero ahí no acabó la cosa porque ni podía frenar ni mis piernas querían hacerlo, sino que seguí acelerando hasta que mi visión comenzó a estrecharse cual borrachera al borde del coma, la ropa se deshizo en girones por la fricción salvándose tan sólo mis calzoncillos, quizás por no habérmelos cambiado en años y ser ya parte de mí, las luces pasaban formando líneas borrosas y pronto ni eso veía, porque la luz se apartaba a mi paso temerosa de ser atropellada y era incapaz de alcanzarme… eEinsten tenía razón: E=mc2, es decir Espaugyl es igual al que Más Corre al cuadrado.


Cuando miraba hacia atrás sólo veía esto: La luz intentando alcanzarme en vano cual cobrador de morosos.


Para conseguir esta terrible velocidad había tenido que pasar del nerviosismo al miedo, del miedo al pánico y del pánico al terror absoluto, pero al parecer había dado un paso más y había descubierto  el que he bautizado como Canguelo Cuántico, un estado tal en el que soy capaz de correr a velocidades superiores a la de la luz contra todo pronóstico y leyes físicas. Quizás es por ello que para mí el comienzo de esta carrera de escape del pelotón de fusilamiento fue hace unos instantes pero para el resto del eMundo han pasado varios meses. ¿Tendrá algo que ver que mientras la Ciencia ha encontrado el Bosón de Higgs yo siempre he tenido dos grandes Bosones que se me pueden poner de corbata en presencia de mi emuerte? No lo sé, pero mientras medito todo esto acabo de descubrir que ya los camareros están comenzando a preguntarse dónde guarda el dinero para pagar la kilométrica cuenta que voy sumando cerveza tras cerveza un eciudadano en calzoncillos, así que probablemente tenga que acabar esta Crónica perseguido e insultado en la distancia. He vuelto. 


De vuelta al eMundo se despide este Corresponsal de Guerra esperando que Lantanique le ayude a desentrañar sudorosamente y al unísono alguna otra ley física sobre la horizontalidad común que se merece desde mi ausencia.


 Espaugyl