miércoles, 5 de diciembre de 2012

Crónica-Advertencia Sobre Trampas con Togas


Día 1.837 de eRepublik


Como ya sabéis muchos, soy Corresponsal de Guerra, de firmes convicciones cambiantes y siempre dispuesto a desinformar subjetivamente a quienes incautamente me leen. Mis principios son tan inamovibles como el barro bajo la lluvia, pero tengo límites, que hay quien piensa que todo vale cuando informo, pero realmente mi ética periodística me hace fijar esas líneas… pero todo eso es negociable, por supuesto, que no trabajo por amor al arte ni sin caras provisiones etílicas pro-musas.

Digo todo esto porque últimamente se me tacha de partidista o de hacer Crónicas políticas, cosa que desmiento desde mi más profunda repulsa hacia lo ferretero y hacia extrañas aves, pero la parcialidad de quienes se ven reflejados a veces supera la mía, que soy un mero notario de la eRealidad y me limito a escribir sobre lo que veo, me cuentan, imagino e invento… pero todo fidedignamente subjetivo.

Y hago esta introducción porque aún no sé qué atento lector molesto me ha hecho llegar cierta invitación envenenada que ahora os cuento. ¿Me molestan las invitaciones? No especialmente, ya que suelen suponer un nulo desembolso a una intoxicación etílica, además, si es de disfraces pues mucho mejor, ya que nadie se extraña de que un explorador-espeleólogo de agrestes e idílicos paisajes vaya con una mochila bien cargada y provista (en mi caso con los ceniceros, canapés, vajilla de plata y todo lo que encuentro en casa del anfitrión), lo malo es que mi disfraz siempre he de explicarlo porque consiste en unos pantalones cortos de mi tierna infancia (desabrochados porque mi sexapil ocupa un lugar de adulto), unas botas que una vez decidí en el campo de batalla que el valiente soldado que yacía herido pidiendo ayuda ya no iba a necesitar en pocos minutos, un casco de albañil con una linterna atada, una camisa con más bolsillos que botones (para seguir guardando canapés) y una mochila más grande que yo… todo ello en convenientes tonos amarronados  y verdosos propios de mis correctos hábitos higiénicos y no del color original de las prendas.


Esta es la foto del catálogo que hizo decidirme por esta mochila para ir con mi disfraz de explorador a las fiestas… una vez me traje para casa en un descuido la nevera y cinco sillas de comedor.


La invitación que recibí en esta ocasión era extraña, ya que me decían que se trataba de una  “Fiesta Toga-Papá Noel”, con una detallada descripción de en qué consistía el disfraz para que se me franquease la entrada al Olimpo del alcohol gratuito. No vi peligro en nada de lo que leí, que siempre releo todo lo que me mandan, ya sea por correo o envolviendo una piedra, así que me puse manos a la obra  y comencé a pintar de blanco una sábana amarronada, con la parte de los pies algo negra, ya que la opción de lavarla ni se me ocurrió por innecesaria. En dicha sábana probé a colgar por el lado interior varias fundas de almohadas cerradas por un extremo, que la carencia de bolsillos canaperos y botelleros había que suplirla de alguna forma, y procedí a buscar una barba blanca tal como me indicaban, detalle que justificaba lo de “Papá Noel”, que siendo como soy profundamente monárquico con sus Majestades de Oriente me repelió bastante, pero me resigné y relegué mis principios junto a las pelusas de debajo de la cama. Justo cuando relegaba mis principios, al toparme con las pelusas, di con la solución a la barba, ya que sumergiendo mi cara en una semisólida mahonesa caducada de la nevera conseguí el grado de adherencia suficiente para que las pelusas no quisiesen desprenderse y huir a su guarida. Las pelusas eran peludas, ombligales y de variopintos colores, por lo que procedí a blanquearlas con polvos talco, tras lo cual me envolví en la sábana, con su exquisito y mareante  olor a pintura, me puse unos cartones atados con cuerdas a los tobillos para simular sandalias y salí a la calle cumpliendo con todos los requisitos detallados en la invitación.


Supuesta e idílica representación de mi indumentaria y aspecto que debía llevar cuando me dirigía a la fiesta toga-Papá Noel… obviemos que improvisé un poco, tal como detallé arriba, y que los perros me ladraban asustados.


El primer síntoma de que algo no iba bien fue casi al pisar la calle, porque noté un impacto en mi cogote. Afortunadamente vi que el proyectil era de una mísera Q1, de un novatillo sin duda, y fue más la sorpresa que el dolor, porque ya sabemos que la munición es como es, más apropiada para tapar una botella que para infligir daño.  Pero al parecer el novato tenía amigos, y pronto me vi rodeado y disparado por esas ineficaces armas, obligándome a remangarme la toga, para deleite de algunas jugadoras que tapaban su cara con falso disgusto y los dedos muy separados, y emprendí un pequeño trote hasta El Bar, donde al entrar se hizo el silencio.


Arma Q1 con la que fui tiroteado sin casi enterarme, pero cuando lo hacen con un centenar al mismo tiempo comienza a ser molesto.


Apenas si me dio tiempo a dar las buenas tardes y pedir media docena de cervezas para llevar cuando vi que el artificial silencio de lugar tan alegre y concurrido se trocó en ominoso ruido de armas cargándose y apuntando en mi dirección. El Bar es un lugar con raigambre y solera, por lo que el nivel de su clientela es más propia de temibles Q7, bazucas supervitaminados y armas de destrucción masiva que de simpáticas Q1, por lo que la situación me comenzó a preocupar.


-Es uno de ellos- oí una voz al fondo- de los que aparecen de la nada a los 25, 28 o 26 enemigos despachados.

-Perdone- repliqué a todos y a ninguno en particular- creo que se confunden, que soy una persona sin apenas enemigos y sin apenas deudas- mentí desesperadamente.

-No le oigáis, el último al que maté decía cosas parecidas, que si iba a una fiesta y no se qué más- advirtió una voz diferente.

-Efectivamente, caballeros- intenté aclarar- que esta no suele ser mi ropa habitual, que soy un caballero y no me gusta llevar mi sexapil cual badajo con este frío otoñal, que la masculinidad debe estar siempre bien abrigada y constreñida cuando no tiene uso inmediato, que es bien sabido mi lema de “No me saques sin razón, ni me envaines sin honor”.

-Purra palabrrerría- oí una sospechosa voz teutónica oculta entre la belicosa clientela- ¡Disparremos!


Fue unos segundo después, a varios kilómetros de allí, cuando ya ardían los cartones de mis pseudosandalías por la fricción de mi carrera en huida libre, cuando comencé a encajar las piezas del rompecabezas. Al parecer no era el único incauto en disfrazarse al recibir una invitación, al parecer no era el primero en ser masacrado y, por desgracia y lo más importante, deducía que no había fiesta alguna a la que acudir y hacer protestar a mi hígado. Todo era un complot para quitar de en medio a gente íntegra como un servidor, o para quitar de en medio a un adonis de la masculinidad como yo que puede hacer sombra sin despeinarse a deleznables y cejijuntos eCiudadanos con chepa, aunque también pudiese ser una treta del Admin de la GestapoeRepublik Herr Hans… y de enemigos políticos ni hablemos, que muchos temen mi soñada presidencia. Lo cierto es que, aprovechando un gran stock abandonado de toallas traídas como botín de guerra y que ya no saben donde meter, me quité mi disfraz y me puse unas toallas multicolores, metí la cabeza en un gélido charco y me descalcé para volver a mi casa con grandes quejas por tener que terminar la ducha en otra parte al acabárseme el agua caliente. Mi astucia me llevó sano y salvo hasta mi casa, donde aún estoy temblando de frío y con mis partes pudendas en una palangana de agua caliente para entrar en calor.


Desde mi refugio y ya entrando más en calor y algo más, porque siempre que estoy así me acuerdo de ciertas alumnas y beldades lantánicas, se despide este engañado Corresponsal de Guerra, que no piensa asistir a más fiestas como no sea de explorador-espeleólogo con su mochila.


Espaugyl

domingo, 2 de diciembre de 2012

Crónica eZombi-electoral con Cruel Aniversario


Día 1.829 de eRepublik




Soy  Corresponsal de Guerra a mi pesar, sí, porque eso de la velocidad que cogen las balas y esas cosas no es algo que me guste especialmente. Mucho he visto y vivido, y casi de todo he hecho para sobrevivir y dejar a deber en este eMundo. He dejado cuentas etílicas sin pagar en varios continentes, he corrido delante de mis enemigos en infinidad de países y he visto desde homínidos crueles y viseros que ahora son amigos a ePresidentes de excelentes campañas electorales y mejores piernas para correr con su medalla, pero en estos días he descubierto cosas que no me esperaba, cosas que me han helado la sangre, cosas terribles sobre maldad monetaria y oscuros animales, en todos los sentidos, oscuros animales de nula responsabilidad y amplio poder de hacer ver lo contrario… pero desvarío, comencemos por el principio.

Me encontraba recién levantado, en amarronados calzoncillos con solera, bien temprano, con el sol en la vertical, rebuscando Esp entre los cojines del sofá como cada mañana, por ver si las monedas que se habían colado sin mi permiso por los recovecos se habían reproducido en cautividad. Decepcionado por sólo encontrar pelusas que casi sabían hablar y otros indefinidos cultivos orgánicos que preferí ignorar, oí unos gritos de novatos que llamaron mi atención.

No soy yo de esos buenos samaritanos que ayudan a riesgo de vivir menos, que este eMundo está lleno de peligros y de cabrones, con perdón, pero la curiosidad es algo innata en mí y si la satisfago desde el disimulo de una ventana que alguna vez estuvo limpia pues mucho mejor, que cuanto menos se ve al observador más se puede observar sin sufrir lo mismo que el observado, que en este caso no era uno sino muchos y muy novatos, corriendo todos despavoridos entre gritos extraños… algo así como: "¡Con lengua no, con lengua no!".


Novatos corriendo en pleno ataque de pánico… o había noticia o mejor correr con ellos en dirección contraria al peligro.


El grito me hizo rememorar grandes episodios lantánicos de mi eVida, todos ellos acabados en Urgencias por el impacto de objetos con aristas, pero sé que cuando Lantanique me grita esas cosas y me golpea es porque reprime absurdamente sus más salvajes sentimientos horizontales hacia mí. No quise ponerme romántico con estas remembranzas, porque cuando mi sexapil se siente enamorado luego es difícil ponerse los pantalones, por lo que tuve la precaución de aplicarme unos cubitos de hielo en las ingles para aminorar la crecida de recuerdos amorosos y me dispuse a adelantar a la manada desbocada de novatos en pleno ataque de pánico para averiguar lo que pasaba, que ni loco iba a averiguarlo yendo en la dirección de la que venían.

Una vez que con una certera piedra pude parar al más rezagado, comencé mi labor periodística e interrogué a la criatura enseñándole la piedra cada vez que volvía a mirarme ojipláticamente y entraba en trance ante el pánico que le provocaba lo sucedido.


-¡Se lo juro, hay eZombis!- me aseguró el novatillo haciéndome pensar que no tenía aún muy claro de qué iba este eMundo y que quizás venía de otro.

-Que no jovenzuelo- le intenté explicar- que el jalogüín ya pasó gracias a eDios, que eran tontos muy tontos copiando costumbres antiespañolas y foráneas, que bajo esos harapos había sólo gente confusa de escasas raíces patrias.

-¡Que le digo que hay eZombis! Muchos eran normales hasta hace poco, tenían ideas propias y sabían quién era de fiar y quién no, pero una especie de grajo habla con ellos y les hace ver que su plumaje es blanco y no negro, que nunca ha abandonado los proyectos que ha comenzado, que nunca dimitió el primero de eMinistro en un nefasto eGobierno, ni que mintió como un bellaco mientras estuvo en él… y lo peor… lo peor… es que ahora quiere ser ePresidente.


Respetables eciudadanos de eEspaña tras ser zombificados por su oscuro líder buscando novatos para ser besados en la campaña electoral en ciernes.


-Pues no le votes- contesté con naturalidad.

-Pero es que hace programas electorales con excelentes gráficos y diseño y… ¡hasta música!

-¡Coño! ¡Pues ahí lo tienes! ¿Acaso no sabes que hay una regla de oro en este eMundo? Cuanto mejores gráficos y diseño de chorradas que saltan a la vista, peor gobierno y antes saldrá corriendo con la medalla. Pero… ¿por eso corrías y gritabas ”con lengua no”?- pregunté aún confuso.

-No, no era por eso, con no votar es suficiente, pero está de campaña electoral, de chat en chat, con artículos pretendiendo dar una imagen divertida que no cuela, confundiendo gatos japoneses con gatos chinos y… besando a niños y abrazando a ancianos, es decir, besando a novatos y zombificando a viejunos desprevenidos. Y ya ha besado con lengua a media docena de novatos… déjeme seguir corriendo por eDios.


No fui capaz de retenerlo por más tiempo, y no porque me compadeciera de él, sino porque yo mismo salí corriendo despavorido horrorizado por lo que contaba, que aunque soy de los que piensan que correr casi supersónicamente y una piedra en el bolsillo dan mucha seguridad, rompí a sudar en pleno y fresco otoño al pensar que semejante peligro estaba cerca.

Pero mi carrera acabó pronto, que el día sólo acababa de empezar, no siendo más de las 14:00 horas, y ya prometía. De golpe frené estupefacto cuando vi lo que me pareció un romántico más con ideas extrañas sobre la seducción, un amateur en estas lides con mucho que aprender de un maestro, pero su gusto era deplorable, pues lo mismo intentaba enamorar a bellas jugadoras de talla 34 como a rudos jugadores de accesos faciales de pus como granos de café, y siempre con la misma y recurrente táctica de abrir la gabardina y mostrarse en su esplendor… con escaso éxito.


Tácticas románticas hay muchas, pero esta no era lo que parecía...


-Joven, así no conseguirá nada- le advertí mientras afortunadamente aún me daba la espalda.- Si no discrimina entre jugadoras y jugadores probablemente lo tomarán por un habitual Admin invertido, y le comento que si hace esto en un lugar público y de fácil escape nunca llegará a consumar su amor, le recomiendo callejones oscuros, cuerdas y…- no pude seguir, en aquel momento el individuo se giró dejándome paralizado por el terror.

-Grracias por sus consejos Herr Espau- Gyl, perro se confunde, el amorr lo dejo parra cuando chocopunteo en mis amadas mazmorras en la sede centrral de la GestapoeRepublik- se dirigió a mí un aparentemente apenado Herr Hans, aunque sí le noté cierta lascivia en su mirada.

-Perdone caballero, creo que se confunde, mi nombre es Nakked, un fiero tigre que no sé cómo he sido domado por quien me decía de todo, algo me han echado en la bebida sin duda, es por eso que voy a un médico a que me hagan un lavado de estómago con whisky y brandy de Jerez, mano de santo, no le digo más- improvisé mientras intentaba poner en funcionamiento mis innatas condiciones de velocista en dirección contraria al peligro.

-No es necesarrrio que siga interrprretando, Herr Espau-Gyl, hoy mi misión es otrra, comprreme algo- me dijo abriéndose la gabardina y obligándome a mirar con terror y luego con alivio… aunque mi cartera vacía sufrió un atávico espasmo de cuando alguna vez contuvo Esp.

-Esto… ¿es para el viaje de fin de curso?- improvisé mientras miraba nervioso en todas direcciones buscando una ruta de escape, que un Admin es siempre un Admin.


Herr Hans y sus tácticas comerciales de la GestapoeRepublik. Al parecer cada vez cuesta más llenarle el depósito al Rolls Royce del AdminFuhrer  Halesius.


-Estamos en Crrisis, hay que aprrovecharr los aniverrsarrios, onomásticas, Navidad y cualquierr excusa, no sea malo conmigo, con la de chocopuntos que le he prroporrcionado, cómprreme algo, el amado AdminFuhrer Halesius hace semanas que no ha podido comprrarse otro yate.

-Por supuesto, para qué están las víctimas si no- dije al tiempo que hacía como para coger mi paupérrima cartera aprovechando para agarrar la piedra que aún tenía en el bolsillo, tirarla hacia el lugar donde se unen las piernas de un Admin y huir acongojado por los teutónicos aullidos de agónico dolor pudendo que aquel traicionero e invertido daba mientras prometía hacerme no se qué con algo al rojo por dónde ni quise oír.



Desde El Bar, donde he encontrado refugio astutamente escondido bajo un taburete y rodeándome de botellines de cerveza previamente vaciados por uno mismo, se despide este Corresponsal de Guerra esperando al menos que el día mejore si pasa por aquí una beldad felina lantánica de rizado pelo a la que, para no descubrirme, sólo le rozaré sus torneadas piernas sin decir que soy yo… y no precisamente con la mano.


 Espaugyl

Crónica de una no-Crónica Inodórica (he dicho)


Día 1.822 de eRepublik




Lo de hoy es sencillamente impresentable, inadmisible, inefable, increíble y al mismo tiempo intrascendente junto con inapropiado para un Corresponsal de Guerra que se precie. Me he visto abocado a escribir esto en un trozo de papel higiénico (no preguntéis por la tinta marrón, hace tiempo que no tengo para bolígrafos, pero os daré una pista: lo escribí sentado tras terminar la amena lectura de la etiqueta de un champú que se dejó un inquilino anterior, porque yo no uso de eso, pero es apañado cuando se me olvida la lectura).




Así que reivindico:

-Guerras que no sean de saldos y/o rebajas (siempre hay viudas jóvenes tras toda guerra, no es por interés periodístico).

-Dimisiones absurdas en ministerios (cesar a alguien porque no cumple no me vale, panda de estirados).

-Que el título de Pagawhiskys (bueno, pagarlos más bien poco, de dejarlos a deber cuando invito a féminas) me sea homologado por el Ministerios de Educación y Buenas Maneras.

-Que haya un examen obligatorio para jugar a esto y que no lo hagan los Admins, porque el índice de tontos por metro cuadrado comienza a preocupar y a apretar, que si llega uno más me caigo del eMundo (no pienso señalar a nadie en concreto, pero últimamente me los encuentro hasta en la sopa y son de los obsesivos compulsivos que no se toman su medicación).

-Y si no me hacéis ni puto caso, cual féminas de buen ver cuando les hago saber mi disponibilidad horizontal, donadme dinero, bebidas y mujeres en versión papel, que también hacen su apaño tras terminarme la etiqueta del champú.


Desde mi atalaya inodórica del cuarto de baño, más reivindicativo y revolucionario que nunca, se despide este Corresponsal de Guerra a la espera de poder escribir de verdad sobre algo la semana que viene, panda de sosos.


 Espaugyl

Crónica de un Docente, Sabrosas Alumnas y el Sempiterno Peligro Admin


Día 1.815 de eRepublik




Para quienes aún no lo sepan, vivir de lo que da ser Corresponsal de Guerra suele ser bastante difícil, azarosamente rocambolesco o casi imposible, por no decir imposible del todo, por lo que para poder llenar la despensa y, sobre todo, el mueble bar, debo ser ingenioso a la par que discreto, ya que no todo el mundo llega a comprender mi afición a registrar los cadáveres tras las batallas y/o llevarme sus botas cuando están en buen estado… de los dientes de oro y piercings testiculares mejor ni hablamos.


A veces sigo a algún soldado de brillante sonrisa hasta que por fin el enemigo tiene buena puntería, momento en el que acudo a “socorrerlo” con mis alicates… muchas veces mi Crónica viene con prima aurífica.


Os cuento esto porque hace ya algún tiempo decidí, en busca de remuneración y bebidas, colaborar con un proyecto periodístico inconcluso, como todos los que aborda el oscuro pájaro promotor, tras lo cual lo continué por mi cuenta con agradables resultados. No soy de dejar cosas a medias, de hecho suelen dejarme  a mí a medias cuando mi concepto de las feromonas se confunde en la fina línea de los olores corporales, límite que no suelen tener bien definido las féminas a las que me acerco, por lo que, como digo, para no dejar el curso a medias, abrí mi propia academia de periodismo, la “Academia Espaugyl para Srtas de Buen Ver y Algunos Alumnos” donde doy primacía, en mi habitual comportamiento caballeresco, hacia ellas y a mi sexapil.

Esta Academia ha sido fuente de muchas alegrías para este docente, porque emolumentos lo que se dice emolumentos pues ninguno, pero al menos es un regalo para la vista y para mis partes pudendas a pesar de estar firmemente encerradas en su prisión amarronada y acartonada calzoncilleril. A decir verdad los alumnos no me terminan de molestar, a veces son útiles para traer café o borrar la pizarra, pero si alguno pretende ponerse en primera fila y desplazar a alguna de mis alumnas con sus bonitos uniformes obligatorios y carentes de botones casi hasta el final del esternón… será expulsado y no por la puerta precisamente.

Eso sí, adoro las tutorías porque, para quien no lo sepa, mi apartamento y la Academia es la misma cosa, por lo que los alumnos los suelo sentar junto a la puerta del cuarto de baño… perdón, tras la puerta del cuarto de baño, y a mis alumnas las sitúo donde más alegren la vista y lo que no es la vista, siendo el despacho para las tutorías mi dormitorio, con una elegante y plegable mesa de playa junto a la cama, cama que uso cual señorial sillón, de una comodidad absoluta, pues entre las sábanas aún hay mullidas pelusas ombligales de inquilinos anteriores.


Uniforme Oficial de la Academia que nunca ha terminado de estar establecido a pesar de mi insistencia… aunque a veces me alegran la tarde con alguna prenda. Los alumnos como si vienen con un mono azul de trabajo y un chaquetón bien gordo.


Pues estaba en una de mis tutorías, esperando por si alguna alumna traspasaba el umbral con cualquier duda (dudas que siempre intento aclarar queriendo sentar a la inocente colegiala en mis rodillas para mejor comprensión... pero siempre se quedan de pie y cerca de la puerta las muy desconfiadas), cuando quien entró por la puerta me congeló el alma y me dejó la libido casi debajo de la cama buscando refugio.

-¿Se puede entrrar Herr Prrofesorr?- preguntó melosamente un engendro que no tendré más remedio que olvidar con muchas muchas muchas sesiones de intoxicación etílica.

-¡He dicho que si se puede, Herr Espau Gyl!- repitió en un tono más que conocido el teutónico Admin de la GestapoeRepublik que avanzaba decidido hacia mí desestabilizándose a cada paso por culpa de los tacones.

-Se confunde usted, bella alumna- disimulé como si no hubiese reconocido a Herr Hans bajo su particular adaptación del uniforme escolar de mi Academia- Mi nombre es Grajo, del Proyecto 3 de Copas y ya me iba de este lugar para comenzar un ministerio y dimitir el primero, y se lo puedo explicar en tres idiomas, dos dialectos y en silbo gomero si hace falta.


Herr Hans haciéndose pasar por una de mis alumnas o viniendo de una reunión de Admins, no lo sé.


-No me engañarrá con su verrbo fácil, Herr Espau Gyl, sé quien es y lo que prretende- me dijo mirándome a los ojos al tiempo que se sentaba en mis rodillas para no dejarme escapar… creo.

-Le juro por mis whiskys que mis pretensiones con sanas, higiénicas y saludables, que si tengo alumnas lantánicas, floridianas, de la realeza navarra, elficas o cañaillas (signifique eso lo que signifique en este eMundo) no es culpa mía, seguro que todo se ha debido a un malentendido cultural, en esta Academia decir 
"quítese un botón más” no significa lo mismo que en otros lugares.

-Herr Espau Gyl, no sé de lo que me habla ni me interresa, vengo a adverrtirle y no a detenerrlo… soy un sentimental- me dijo mientras me corría un sudor frío por mis ingles al ver como se retocaba el carmín de los labios con un espejito.- Su sexto tema del currso sobre nosotros los Admins ya cirrcula, no podemos perrmitirr su difusión, si alguien hace uso de él… vendrré a porr usted y en los calabozos… sólo le dirré que no le apetecerrá sentarrse en una temporrada.

Ni pude replicar ni me dio tiempo, porque tal como llegó y me dijo aquello tan sonriente, con su aliento tan cerca de mi cara y su saliva volando hacia mis ojos tal como pronunciaba la bella lengua de Cervantes, se levantó y se fue. Aún con mis gónadas intentando usurpar el lugar de mis amígdalas me asomé por la ventana por si lo veía vigilando mi casa, pero sólo vi como Herr Hans se paraba ante mi casa, se volvía, sonreía y desaparecía entre carcajadas al amparo de una misteriosa niebla a su alrededor… tampoco descarté que hubiese desaparecido por una alcantarilla sin tapa junto a la que se encontraba, que suele ser el medio habitual de transporte de la raza Admin.


Esto para los Admins es el equivalente a una entrada del metro para los que somos algo más humanos.


Todo aquello me hizo reflexionar. Después del sexto y último tema la Academia pasaría a mejor vida, bastante tengo como Corresponsal de Guerra para encima tener tras de mí otra vez a la invertida GestapoeRepublik con sus Admins de desviados apetitos… lo cual me hizo recordar que mi sexapil seguía ahí, dormidito, y hacía algún tiempo que Lantanique me enviaba evidentes señales de deseo con su extraña lógica inversa, es decir, con mayor desprecio e indiferencia de lo habitual, y si mi vida estaba en peligro y no tenía hacia donde correr mejor darle una oportunidad a esa beldad felina a la que tanto he hecho sufrir por no poseerla.


Desde mi casa-Academia, rebuscando el número de teléfono de Lantanique bajo un montón casi sólido de semialmidonados  calzoncillos amarronados, se despide este Corresponsal de Guerra que quiere dar horizontalidad desinteresadamente antes de que una temporada de calabozo lo haga estar de pie varias semanas.


 Espaugyl

jueves, 8 de noviembre de 2012

Crónica Cultural con Desviados y Gorgonas (una en verdad)


Día 1.808 de eRepublik




Hay fechas que odio, de verdad, y no me refiero a los calendarios de este eMundo en el que no se sabe ni el año ni el día de la semana o el mes, que siempre es el número siguiente al anterior (y ya vamos por 1808), sino que me refiero a cuando desde la GestapoeRepublik se creen que todos somos como ellos, es decir, invertidos y guiris, y pretenden asimilarnos. Si a eso le sumamos que igual puede ser contagioso… pues es para odiar y temer, pero no todo ha sido malo en esta semana. Empezaré por el principio.

Guerras, lo que se dicen guerras, ninguna digna de contar para suerte de este Corresponsal, que no suelo ser de aquellos que arriesgan su vida como si tuviesen más de repuesto, por lo que tras la épica batalla prostática, en la que vi a valientes soldados españoles provenientes de todos los rincones del eMundo cojear hacia el frente sin importarles llevar ya una pierna en la mochila por heridas anteriores (leed mi anterior Crónica), me he desentendido de los conatos de resistencia toalleros y de allende los mares, así que no muy lejos de mi oficina… El Bar, para qué mentir, he estado estos días.


Mi oficina, El Bar, sin este lugar ni habría Crónicas ni la posesión de mi hígado estaría siendo disputada en varias Facultades de Medicina para su estudio.


Mis intentos para que Lantanique se percate al fin de que me desea con todo su ser han caído en saco roto, ni siquiera el ofrecerme como concursante único en el certamen de hombre objeto para beldades felinas lantánicas que idee ha despertado sus más profundos y carnales instintos atávicos hacia mi apolíneo y fragante cuerpo (llevo meses protegiéndome de la lluvia y de la ducha para acumular feromonas en mi piel). No obstante, parece que me han copiado la idea otras féminas y pretenden elegir entre el gentío que dice ser masculino a alguien por sus encantos… este eMundo sigue siendo degradante para con los de nuestro sexo, siempre somos tratados por el sexo débil como juguetes sexuales de usar y tirar, como si careciéramos de sentimientos y pudiesen poseernos por capricho hasta la extenuación, hasta no poder repetir al séptimo encuentro carnal y aún así seguir siendo solicitados al amanecer… creo que debo releerme las bases, igual he sido algo subjetivo no queriéndome presentar.

¿Y por qué hablo de concursos? Pues porque he descubierto que pueden ser una nueva fuente de ingresos. Por todo el mundo es sabido que últimamente el eGobierno ha instalado puertas giratorias en los ministerios para que las dimisiones de los ministros y desapariciones de ePresidentes sean más sencillas y cómodas. Pues tras irse hasta la señora de la limpieza y Trico pasar a la eHistoria como algo más que nefasto, además de generoso (es incapaz de negarle sus claves a todo aquel que le de los buenos días al cruzarse con él por la calle), un nuevo y atigrado gobierno ha llegado a falta de cinco minutos escasos del fin de la legislatura, pero al menos en Cultura quieren hacer algo mientras estén.


Última innovación córvidamente sugerida en el Gobierno Trico, justo antes de ser  al fin defenestrado, para facilitar dimisiones y abandonos de ministros.


He encontrado los papeles de una convocatoria de Cultura extraña, de diseñar una insignia para llevar puesta y sentirse orgulloso de la cultura en general… parece más de Avutardo y sus ganas de dar traseramente contracorriente, porque la última vez que se dijo “cultura” en voz alta en este eMundo hubo una lapidación pública a base de golpes con prensa deportiva. Pero dan hasta dinero, que ya es algo, 2000 Esp, 1200 y 800… perdón, creo que es justamente la mitad en todo (estoy tonto), ya que no han incluido mis emolumentos como difundidor del evento. Cuando mandéis a Cultura (me da risa esa palabra en egobiernos) vuestros logos, insignias o lo que coño sea no olvidéis mencionar lo de mi 50%.


Ea, con un seis… y un cuatro… ahí tienes tu retrato… ya he participado, y como me tome dos whiskys más lo convierto en “Las Meninas” (lo que se hace por dinero…)


Pero me he desviado mucho del tema. Hoy el día ha sido odioso en verdad y no me he contenido en demostrarlo. Por lo pronto, nada más salir al rellano de la escalera me he encontrado con un vampiro… sí señor, un vampiro. El engendro me ha cogido en ayunas, porque tras mi tostada, de tamaño algo mayor de una ventana de cuarto de baño, bien untada en ajo y aceite mi mero aliento suele ser disuasorio para estas criaturas, pero el muy imbécil se me ha acercado sin disimulo y sonriente, cosa que aproveché para darle una patada en sus partes pudendas y demostrar a la ciencia que estás criaturas son vulnerables a algo más que las estacas, el sol, los crucifijos y el ajo. Ya en la calle, a pleno sol y por tanto a salvo de sus congéneres, nuevas monstruosidades encontré y fui despachando, porque no daba abasto abatiendo a pedradas momias, zombis y gente pálida y ojerosa con cuchillos de aparente plástico que no me confundían ni me amilanaban, por lo que dejé un reguero de sesos estampados y lamentos de dolor hasta El Bar, donde me informaron que quizás no se había abierto una puerta interdimensional a un mundo de horror, sino que había masacrado a todos los que celebraban no se qué estupidez guiri antiespañola muy de Admins y otros invertidos.

Aún recuperándome de la sorpresa de lo que me contaban de gente disfrazada para celebrar cosas foráneas, que si hay un tonto más en eEspaña ya no cabemos y nos salimos por los lados, y sin ningún remordimiento por mi reguero de destrucción visto lo visto, me dediqué a mi desayuno, con ajo por si acaso, porque suelo tardar en convencerme de las cosas. En ello estaba cuando oí una conversación cercana que me revolvió el estómago a más no poder a tan tempranas horas de la mañana para un Corresponsal de Guerra (18:00 horas aproximadamente).

-Que mal ePresidente has sido, Moreno mío.

-No, tú más, tontorrón, Trico de mis entretelas.

-Que no cariño, que para mal ePresidente tú, cielo.

-Ni para ti ni para mí, bombón, hemos sido malos de cojones los dos, pero ya no somos ePresidentes, por fin podemos ser como queramos y trabajar en nuestros sueños rosas.


Hipotético final de la subsiguiente reunión en la “Cumbre de ex ePresidentes”  tras la conversación anterior.


Aquello era de esperar, al parecer las dos últimas presidencias tan sólo habían sido un juego de enamorados pero, cuando lo comentaba con el barman, una voz autoritaria, radiofónica, de punto y pelota, me sobresaltó desde el otro lado de la barra.

-“Espaugui”, ni se le ocurra pensar que informar es criticar.

-Perdone ¿se refiere a mí?- pregunté sin atreverme a mirarla directamente pues es sabido que una de las gorgonas convertía en piedra a quien la mirase.

-Sí, a usted, “Espaugui”- volvió a equivocarse- que a Trico apenas lo he defendido, mi imparcialidad siempre ha sido memorable y sólo informo.

-Esto… pues me parece muy bien y no deje su medicación- contesté sin atreverme a contradecir a la gorgona airada, no queriéndole dar más peligrosa conversación por si me daba por mirarla y quedaba más pétreo que mi habitual sexapil ante la presencia de Lantanique.


Pero todo mi temor ante esa voz gorgónica se me despejó cuando oí, olí y mi sexapil me advirtió de la presencia lantánica y de más féminas, pues Lantanique y otras acosadas alumnas de mi curso de periodismo entraban en el bar con sus minishorts, andares, escotes y todas esas anatomías pares que bambolean a gala y en mi honor y que tan nervioso y otras cosas me ponen.

Desde El Bar, tras apalabrar la venta de mi hígado para estudios en renombradas facultades de medicina y así poder ser un digno y solvente pagawhiskys, se despide este Corresponsal aún en el intento de allanar el camino hacia la horizontalidad mediante la intoxicación etílica de una o todas, que no hago ascos al número.


 Espaugyl


martes, 30 de octubre de 2012

Crónica Prostática con Comunicado y Hombres cual Objetos


Día 1.801 de eRepublik




Me las prometía felices la semana pasada, incluso Lantanique se avenía a tomarse unas copas conmigo en El Bar, cosa que no pensaba desaprovechar teniendo como tengo un hígado recauchutado y de acero inoxidable y las intenciones de un bonobo en celo, pero siempre el hombre está un paso por detrás de las mujeres… aunque a veces sea para verlas caminar con su hipnótico contoneo. ¿Por qué digo todo esto? Pues porque el hombre y su abultado sexapil propone y eDios dispone. Pero vayamos por partes.

Lantanique, esa beldad de caminar felino, rizos con vida propia y mirada preñada de lujuria, (aunque algunos dirían que asco al mirarme, es cuestión de opiniones) parecía próxima a sucumbir a mis encantos cuando nos acodamos en la barra de El Bar (esto viene de la Crónica anterior, leed y documentaos). No obstante ella me conoce mucho mejor que yo a ella y me lo demostró desde el momento que me vio seductor bajar ligeramente, cual escote, la cremallera de mis pantalones y llenarle hasta casi rebosar su copa con vino blanco, cerveza, whisky y alcohol del botiquín, buscando un efecto rápido para su desmelene pro Espaugyl. Por desgracia ella me vio venir y comenzó a tomar pequeños sorbos mientras que mi compulsión alcohólica es más de acabar con lo que tenga delante de un solo trago y apurar el fondo con la lengua.


Este es mi lado de la barra, sin comentarios.


Me di cuenta que mi táctica no funcionaba cuando decidí irme dignamente hacia el cuarto de baño para una larga y necesaria micción y poco antes de llegar a la puerta alguien me pisó las manos. En principio el hecho me extrañó, pero cuando vi que sólo había rodillas a la altura de mis ojos comprendí que mi verticalidad estaba en entredicho y llevaba un rato caminando a cuatro patas. Cuando miré hacia atrás, a esas extrañas barras en movimiento y a esos grupos de personas por duplicado, vi que Lantanique ya no estaba… es mi sino, tanto que Lantanique niegue su oculta pasión por poseerme salvajemente como el acabar a cuatro patas y desmayado con la cabeza en el váter cada vez que salgo de mi casa.

No mucho puedo contar de ese día salvo que amanecí en mi cama sin pantalones, entre botellas vacías, una tortuga que me miraba desde la mesita de noche y peces de colores nadando entre comida regurgitada en el lavabo. Lo que es una mañana completamente normal de un Corresponsal de Guerra.

Como mi cartera estaba tan vacía como es habitual tuve que tomar la determinación de cubrir alguna guerra pero ¿cuál que no fuese aburrida? Mis dudas se despejaron pronto, porque por la ventana vi desfilar a unidades de imberbes novatos, aún con sus ositos de peluche de combate, camino del frente… algo había para informar, por lo que cogí mi almohada, le puse de sombrero unos amarronados calzoncillos que olvidé en un rincón hace unos años, le dibujé artísticamente unos ojos y una boca, le puse a modo de brazos y piernas unos botellines de cerveza vacíos y me uní con el pulgar en la boca y mi improvisado osito al contingente novato que marchaba para la guerra.

Por el camino me informaron que marchábamos a Orinoquia, que yo juraría que es un problema de próstata y no un lugar, porque había una guerra dada por perdída para ganar. Soy hombre acostumbrado a contradicciones y desgobiernos, pero lo que me contaron incluso me llegó a asombrar. Al parecer la batalla prostática esa se había dado por perdída desde su mismo comienzo, pero los problemas de comunicación cuando no se tiene una tarifa plana intercontinental pueden llevar a malas pasadas. Se cuenta que un oficial de comunicaciones dijo:

-Orinoquia se pierde, pero da igual.

-¿Cómo dice?- le contestaron desde eEspaña al no oír casi nada por ser la comunicación en calidad tan sólo asimilable a la que se puede establecer con dos envases de yogur y una cuerdecita.

-¡Cojones! ¡Da igual ganar! ¡Que Orinoquia se pierde!


Sistema de comunicación intercontinental de nuestras tropas por no contratar una tarifa plana.


Por supuesto el mensaje que se difundió en tierras patrias fue: El mando expedicionario en eColombia, desesperado, desafía a las Unidades Militares y a la población española con el siguiente mensaje:” ¡A que no hay cojones de ganar Orinoquia!”

Ni que decir tiene que la afluencia de militares, civiles, mujeres de la limpieza e incluso animales de compañía para reforzar el frente y darle la vuelta a la batalla fue masiva. 


Oficial de comunicaciones en Orinoquia informando sobre la poca importancia de perder la batalla.


Cuando yo llegué la cosa era desesperada pero todo muy ibérico, porque entre la sangre y el caos se impartían órdenes al más puro estilo español:

-¡Novatos, disparad to lo que tengáis, coño!

-¡Ya hemos agotado la munición, mi capitán!

-¡Pues tiradles piedras!

-¡Ya no quedan, mi capitán!

-¡Pues escupidles!

-¡Ni saliva hay ya, mi capitán!

-¡Coño, pues envestidles con los cuernos!

-¡Mevi a cagá en su padre, mi capitán, y envista usted ayudado con to sus muertos!

Lo que se dice una batalla española, al más puro estilo… y se ganó in extremis, porque los novatos hicieron su trabajo con valentía, arrojo y recordándole madres y padres a sus capitanes, como tiene que ser. Pero no mucho más ocurrió, que de anécdota de desorganización gubernamental y contradictoria no pasa la cosa, por lo que en cuanto pude me volví con los novatos para intentar hacer dinero con lo visto… aunque más hice rebuscando en bolsillos de cadáveres, que no sé para qué quieren sus cosas cuando ya no están para gastar.

Días después, de nuevo en El Bar, con mis ingresos “donados” por los valientes caídos en combate, fui testigo de excepción de un hecho lamentable al tiempo que edificante. Vi por la calle a un imponente tigre blanco, aún con sangre en sus zarpas tras combatir en batallas desinteresadamente, hostigado por varios gamberros con palos y algún pájaro de oscuro plumaje que desde hacía unos días se posaba en la farola a la que tanto cariño le había tomado el ex ePresidente Moreno (que por cierto, ahora mendigaba por las esquinas sexo y dinero… al más puro y dignificante estilo ferretero). El tigre ignoraba lo que ocurría a su alrededor, pero de repente se revolvió, dio un gran rugido, que puede traducirse según mis inexistentes conocimientos zoológicos como ”Uuuuuaaaaaaagqueosdenporculogrrrrrrrr”, y se marchó sin mirar atrás a seguir luchando por eEspaña.


Tigre hostigado y hasta los cojones del eMundo.


Aquello me enterneció, para qué mentir, aunque con 12 whiskys entre pecho y espalda a veces me enternece hasta el paseo beodo de las cucarachas que saco de vez en cuando de mis vasos. Pero aquello me dio una idea para mi sempiterno objetivo horizontal con Lantanique, porque eso de ver a marionetas manejadas desde la farola me hizo pensar que quizás actuar como tal, como un mero objeto, quizás sirviese para que mi beldad huidiza creyese que me trataba como quería y no al revés, por lo que con mi mejor letra, en un fragmento de papel higiénico que tenía pegado al tacón del zapato escribí:

Concurso de juguetes sexuales para felinas féminas de rizado pelo.
Concursantes: Corresponsales de Guerra cuyo nombre empiece por Espa y acabe en Ugyl.
Jurado: Lantanique
Premio: Dejarme hacer por el jurado cual objeto de usar y tirar, como si no tuviese sentimientos y aunque me sienta sucio y ultrajado.


Desde El Bar, tras pegar en la pared mi elaborado cartel con un moco bien surtido de pelillos y oscuridades, se despide este Corresponsal seguro de poder al fin alcanzar la horizontalidad lantánica.


 Espaugyl


jueves, 25 de octubre de 2012

Crónica Astronómica de Mal Agüero con Invasión y Todo


Día 1.794 de eRepublik




Una semana llevo descubriendo astronomía aplicada y que el saber popular y la superstición son ramas de la sabiduría a tener en cuenta. Ya sé, no parece haber mucha coherencia en lo que digo y mi aliento huele  a una mezcla entre cañería atascada y decapante de pinturas, pero todo tiene su explicación y estoy dispuesto a daros cumplida cuenta.

Una semana llevo desmintiendo las más arraigadas creencias que tenía sobre el funcionamiento del eMundo. Una semana llevo con una ventana rota por un descerebrado que decía ser un troll (ver Crónica anterior) y que me ha hecho comprender cuan equivocado estaba en astronomía. Desde que la ventana quedó como quedó descubrí que los ciclos de luz y oscuridad del día no son como imaginaba y que el amanecer es antes de que las personas decentes puedan coger el sueño o incluso llegar a la cama tras investigar la actualidad y la guerra de bar en bar. Una semana llevo despertando con un aborrecible haz de luz impactando en mis recién cerrados ojos y haciéndome maldecir mi falta de recursos para hacer arreglar la ventana o incluso para dejarla a deber, ya que el cristalero siempre me descubre cuando encargo el arreglo aunque vaya disfrazado de imaginativo caballo de dos patas, de caja de cartón o incluso de extraña bicicleta orgánica, pero no sé cómo pero siempre termina averiguando que se trata de alguien que pretende ocultarle su auténtica identidad con fines de impago.


Mi propio mirador astronómico solar… el sol sale demasiado temprano y entra por ahí… debería estar prohibido antes del mediodía.


Viendo que la única solución para conseguir clausurar esa fuente de luz y dolor mañanero en mis ojos era conseguir dinero para el cristalero, hice de tripas corazón, y me fui al frente a cubrir la guerra desde algún bar para ver si podría después encontrar a algún incauto que comprase mi Crónica.

Mis peripecias para llegar gratis a eVenezuela son para otra Crónica, porque llegar disfrazado de cosaco ucraniano a lomos de mi medio disfraz de caballo y que te rindan honores militares en Caracas tiene su mérito, pero luego me dicen que me alargo en demasía. Lo cierto es que la guerra de los pasados días contra eVenzuela me resultó algo más que extraña, ya que por primera vez me encontré con que podía ser más peligroso caerme por intoxicación etílica del taburete de un bar haciendo la Crónica que de un disparo si me iba a dormir la siesta en tierra de nadie entre las trincheras españolas y venezolanas. De hecho cada batalla acababa con intercambio de camisetas, apretón de manos y algunas copas en el antro más cercano. La guerra ya no es lo que era, de hecho la sangre la traían de casa para esparcirla aquí y allá.

Cuando ya me iba desencantado para eEspaña, aunque agradecido de haber descubierto el ron en mi inagotable recopilación de información científica sobre el alcohol alrededor del eMundo, me enteré de que el siguiente objetivo era eColombia… y me preocupó, no es bueno invadir un país que produce tanto café. 

Botín obtenido en la guerra contra eColombia… no puede ser bueno traerse tanto café para eEspaña.


Durante mi periplo en ultramar algo me estuvo preocupando todo el tiempo, algo que la superstición y la sabiduría popular suelen decir sobre desgracias futuras. Durante mis rondas nocturnas por pseudo oficinas para hacer mis Crónicas, para hacer que las musas escribiesen por mí mientras yo dormía con la cara en un cenicero de la barra, durante mis arriesgadas visitas al frente, algunas veces incluso viéndolo en la lejanía, y durante todos mis desplazamientos en dirección contraria al peligro, observé la torva mirada de un ave de mal agüero omnipresente. Era un ser oscuro que lo mismo susurraba en el hombro de generales que de ministros para pactos de perdedores cuando somos ganadores, que traducía y ponía la moda BOE en marcha, que lo mismo orientaba sobre Unidades Militares que sobrevolaba el frente, o simplemente intentaba estropearme el día con sus deposiciones desde el aire… nada bueno podía traer aquello.


Pájaro de mal agüero que sobrevuela los destinos de eEspaña.


Creyendo que con el material recopilado, descontando lo que había ingerido y sumando las propinas que suelo “recaudar” de las mesas de las terrazas antes de que lleguen esos ambiciosos camareros que creen merecerlas, creyendo que podía alcanzar para arreglar al fin mi malograda ventana y dormir como una persona decente hasta que el sol me ignorase, volví a eEspaña disfrazado de saco de café entre el botín que continuamente iba a puertos españoles.

Nada más llegar el horror me invadió, por las calles cercanas a El Bar una siniestra invasión de seres no-humanos de otro eMundo vagaba de aquí para allá arrinconando a sus víctimas con terribles abrazos. Todo lo vi valientemente camuflado con diversos restos orgánicos en mi pelo y orejas desde un contenedor de basura de olor similar a un buen eructo de una camionera de gustos similares a los míos, pero el peligro era mucho y mis papilas olfativas hace tiempo que las perdí al tomar un mejunje de más de 80º en algún bar del que no quiero acordarme… del que no puedo acordarme.


Terrible invasión no-humana, el peligro era evidente y buscaban acabar con la gente a abrazos mortales… creo.


Con mi gran ojo clínico heterosexual localicé al que me pareció más peligroso de todos, el que por sus accesorios podía ser un Herr Hans interplanetario, el que probablemente interrogaba a sus prisioneros posteriormente y con la percha de la cabeza transmitía los datos a su nave nodriza. Sin pensarlo, agarré lo más mortífero que encontré en el contenedor, una pata pelada de jamón, y con tan ibérico artefacto mortal arremetí contra el afelpado peligro hasta conseguir que pidiese clemencia, aunque seguía pidiendo abrazos el muy invertido.


El cabecilla, el más peligroso de los extraterrestres que iban por ahí con malsanas intensiones, y del bolso ni hablamos.


Envalentonado me dirigí al siguiente, de color amarillo y que daba más abrazos que la media aunque lo decía según la moda BOE en una extraña jerigonza, algo así como ¡Una abraçada! que me sonaba a como acaban las suelas de mis zapatos por la fricción cuando el peligro me reta y pretende ingenuamente alcanzarme. Pues apunto de reventarle ese balón de playa que tenía por cabeza con mi mortal pata de jamón me paré en el último momento.

-¡Espaugyl, que soy yo!- oí una cavernosa al tiempo que melodiosa y conocida voz desde el interior de aquel organismo afelpado.

Sentí entonces una extraña multitud de sensaciones dormidas. Un no se qué zoofílico hacia aquel ser que no recordaba haber sentido desde que aquella prima de pelo en pecho y bigote digno de un Groucho Marx me hiciese suyo contra mi voluntad. Mi testosterona comenzó a bullir taponándome los oídos y mi sexapil comenzó a tener abultada vida propia.

-¡Que soy yo Espaugyl!- me gritó por segunda vez al tiempo que vi con horror como se arrancaba a sí mismo la cabeza para descubrirse como la sin par Lantanique.

-Pues ya he eliminado a un invasor y por poco te elimino a ti también, no te hace justicia el amarillo- añadí a modo de disculpa.- ¿y a qué juegas yendo así por el eMundo?

-La bici no era suficiente para atropellar a esas jaurías, es otra táctica, confía en mí- me contestó poniendo su mano sobre la mía quizás temiendo que se me disparase la pata de jamón y no dándose cuenta de como se me erizaban los bellos de la espalda y de otros sitios.

-Debe hacer calor ahí dentro, vente a mi casa, no está lejos y allí podrás ponerte más cómoda, creo que tengo unos calzoncillos bajo la cama que apenas llevé puestos un mes. Por la parte de arriba no te preocupes, no miraré- dije en uno de mis más hábiles intentos de llevar a mi cubil a la beldad felina de rizado pelo.

Lantanique me miró como siempre, con ese contenido deseo hacia mí camuflado en esa característica mirada escrutadora como si buscase una piedra, pero terminó sonriéndome… y me estremecí de nuevo, de hecho hasta creo que la cremallera del pantalón dio algo más de sí.

-Invítame a una copa y no te hagas ilusiones- contestó no sin antes guardarse en el disfraz una piedra de buen tamaño- que llevo unos días en este disfraz que para mí se quedan.


Lantanique momentos antes de casi reventarle la cabeza con mi pata de jamón creyéndola parte de la invasión extraterrestre.


Desde El Bar, donde intento comprobar si mi hígado de acero inoxidable y el dinero para arreglar la ventana puedo usarlos en bebidas bárbaras para vencer la fingida resistencia de Lantanique a mi persona y cuerpo apolíneo, se despide este Corresponsal. 



Espaugyl

miércoles, 17 de octubre de 2012

Crónica zoológica sobre pseudotrolls y otros animales


Día 1.778 de eRepublik




Hoy me he despertado fatal, pero fatal, y eso que estoy acostumbrado a dormir a pierna suelta con el constante aporreamiento de la puerta por parte de mis queridos acreedores, con retumbantes bombardeos en el frente e incluso en calabozos malolientes de la GestapoeRepublik, pero hoy las pesadillas han hecho mella en mí. Y todo ha sido por culpa de lo que he soñado.

Al parecer no estaba en el eMundo y también escribía, pero de cosas raras y ajenas a mí, escribía sobre buenas maneras, educación y saber estar… como para creérselo. Había gente sensata, alterada y de todo contestando, pero había uno en concreto que alardeaba de dar la cara dando su supuesto nombre desde 350 Kms de distancia, la distancia a la que normalmente me siento seguro cuando cubro noticias del frente y otro mintiendo sobre su lugar de residencia. En fin,  una noche extraña y movidita, ni siquiera la botella de brandy de Jerez que me tomé a mitad de la noche de forma medicinal me ayudó a quitarme esa extraña pesadilla de encima. Pero el despertar fue aún peor.

Normalmente son mis jugos gástricos quienes me hacen la función de despertador, y lo mismo me despiertan casi al amanecer (el mediodía aproximadamente), como a una hora de persona de bien, a eso de las 13:30 o así. La cosa es que a una hora infame, a las diez de la mañana, un ruido como el de un mueble bar cayendo por unas escaleras me despertó. Al final no era tanto, soy muy sensible cuando ando de resaca medicinal por brandy, pero lo cierto es que una piedra de considerables dimensiones me había destrozado mi opaca y turbia ventana, por donde comenzaba a entrar sin mesura la perjudicial luz del sol. La piedra iba envuelta en un papel con un mensaje.


Tamaño aproximado de la piedra usada como sistema de mensajería humorístico de gente que se cree graciosa.


Con lagañas del tamaño aproximado de un garbanzo de buen ver y el color de un chino con hepatitis, abrí a duras penas los ojos para leer el mensaje. Decía:

“Puta, guarra, culo, pedo, pis, mierda, mojón, todas las tías putas menos mi madre… soy un troll, tan inteligente como malvado. Soy un genio del mal, mis obras lo demuestran, nunca me cogeréis ni sabréis mi nombre.

Fdo: Argens”


Estupefacto releí aquello. Lo cierto es que no me cuadraba, los trolls estaban casi extintos, ciertamente solían ser inteligentes y hasta podías reírte con sus cosas, pero aquello no era obra de un troll. Tomando una determinación me asomé por la ventana rota con cierta prudencia, por si venía una posdata, y vi que “el genio del mal” seguía a lo suyo sin dejar una ventana sana ni un coche sin arañar.

Me puse mi chamarreta, palabra muy usada en mi Jerez natal desde antiguo aunque algunos lo ignoren, ingerí unos boquerones en vinagre, por ser lo único que tenía en la nevera (no confundir con la anchoa, que aunque sea lo mismo suele ir en salazón y enlatadas, que aquí entendemos de eso y el mar está a minutos) y bajé con la piedra en la mano, escondida a la espalda, para tener una charla con el que se creía un troll.

El amago de troll se encontraba buscando más piedras, ya falto de munición epistolar, momento que aproveché para mostrar que yo tenía una y acercarme a él.

-Dime pequeñín ¿es esto tuyo?

-Sí, soy un genio del mal, un troll y mi inteligencia es superior- me dijo entre espumarajos con una voz más que aflautada por falta de testosterona.

-Mira hijo, ahora yo tengo la piedra- le hice ver comenzando a compadecerme de aquel ser- y me vas a escuchar. No eres un troll y si no sales corriendo ahora mismo te voy a meter la piedra por donde Herr Hans te interrogaría con o sin motivo.

El pseudo troll dudó, me insultó pero caminando hacia atrás, el poder de la piedra estaba conmigo y su oratoria fue degenerando con la distancia, como si estuviese en Cáceres bien seguro, y cuando se calculó que la piedra no le llegaría se bajó innecesariamente los pantalones, me enseñó y señaló el lugar donde la espalda pierde su digno nombre y corrió riéndose demencialmente por su ingenio uniéndose a otros como él con el mismo concepto del humor, un tal Ketoner y otros que se escondían entre las sombras.

Dejando el tema zanjado con mi oratoria pétrea me noté raro, no es un buen desayuno lo de los boquerones en vinagre, y emprendí mi peregrinar cuasi religioso a El Bar, donde no pensaba tener piedad de uno o más molletes con zurrapa de lomo y un café con leche. Pero la mañana comenzó rara e iba a proseguir igual, porque la calle estaba tan llena de gente que me era imposible dar un paso.

Multitud que me impedía el paso… ¿regalaban algo? No lo supe hasta un poco después.



En vano intenté pasar y ante la posibilidad de que dieran algo pregunté a un anónimo ciudadano.

-Perdone ¿qué dan?

-Nada ¿por qué lo dice?

-Porque esto es eEspaña, si dan algo la gente acude casi por telepatía- le aclaré.

-En verdad somos pocos, es por la moda BOE- me confundió un poco más.

-¿En qué consiste? ¿es ropa interior comestible? ¿derivada del alcohol o, incluso mejor, del jamón?-pregunté intentando asociar con lógica aquella multitud a una moda.

-No, verá, es que ahora hasta para comprar el pan llevamos intérpretes, para que cada cuál use el  idioma que más le guste aunque sepan español. Hay quien lleva tres, para vascuence, catalán y gallego, otros llevan cuatro, para esos idiomas y el hoygan, y los más pudientes añaden dos más para el español y el andaluz porque hablan por señas y les gusta el acento del sur. En verdad esto es para una tienda de animales, sólo son tres clientes, los demás son intérpretes.

-Perdone, creo que un boquerón que casi regurgito y ya he vuelto a tragar me ha impedido comprender el asunto ¿intérpretes dentro de eEspaña?

-Yo qué quiere que le diga, me pagan y estoy encantado, hablo catalán y me estoy, con perdón, rascando los cojones y ganando una pasta desde que surgió esta estupidez.

En ese momento se interrumpió la conversación porque oí como en la tienda se realizaba una transacción con la nueva moda BOE.

-Quin preu té la cacatúa?

- Canto custa unha cacatua?

Y por no ser menos añadí en perfecto vascuence:

-Eskara lakakatua?

Pero al decirlo y asomarme a ayudar como buen políglota vi algo raro allí. La tienda no tenía dependientes, tan sólo estaba la cacatúa, pero que me resultaba sospechosamente familiar aunque se hubiese disfrazado y se vendiese a sí mismo… ¿no había una igual en dónde doy clases?


Una cacatúa muy oscura, de mirada torva y con apariencia de ocultar su auténtico ser… y me resultaba conocida.


Distraído después de mirar al bicho una voz anónima me avisó: ¡CUIDADO!
El pajarraco por poco me saca los ojos sin motivo alguno, igual mi traducción no era todo lo perfecta que debiera, pero no era para tanto. Afortunadamente el gentío que huyó en tromba cubrió mi huida y el pájaro se fue a un callejón donde acorraló a varias víctimas de ojos más tiernos y menos alcoholizados para sacar.

Con el susto y la sorpresa de un ataque tan gratuito tomé la firme determinación de no ir a donde hubiese bichos de esos, y si la opción era acosar… digo… instruir a mis alumnas en mi dormitorio convertido en Academia pues así sería.

Pero no tuve más remedio que salir de mi ensimismamiento porque en ese momento, a toda pastilla, casi me atropella una bicicleta con una beldad felina a los pedales… quizás con peluca, porque no veía sus rizos, y unas gafas de sol. De un salto me subí a una farola, que ya tengo costumbre, y dejé amablemente el paso libre para una jauría de perros pequeños y ladradores, que se amparaban en el número para darse valor, que la perseguían. Con la piedra que aún llevaba le estampé los sesos a uno, pero no tenía más munición.


Lantanique con peluca y gafas de sol pedaleando para salvar su evida.


Desde allí arriba vi que Lantanique había conseguido poner distancia de por medio… espero que para dar la vuelta y atropellarlos, porque seguir pedaleando sólo sirve para cansarse y abandonar, y lo digo yo, que lo más cerca que he estado de hacer deporte es un día que borracho entré en un gimnasio de al lado de El Bar y pedí al recepcionista un par de cervezas.


Aún en la farola observando en lontananza si Lantanique se vuelve o no, se despide este Corresponsal en un día más de esta semana extraña y movida.


 Espaugyl

No hay Crónica, hablemos en serio.


Día 1.787 de eRepublik




Lo siento. Si alguien pensaba que esto era una de las Crónicas de Espaugyl se va a llevar una decepción, porque hoy no voy a escribir con intención de satirizar el juego, de criticar gobiernos o a algún otro jugador que se lo merezca. Hoy el que escribe es la persona que juega a esto, una persona indignada, y os va a hablar sobre límites.

Aquí jugamos gente de muchas edades y diferente educación, con dos dedos de frente o de un infantilismo supino, altruistas o de intereses bastardos y de comportamiento ejemplar o de cobardía extrema tras el anonimato de un ordenador. Lo normal es que nos soportemos todos dentro de un orden , porque cada uno es de su padre y de su madre, pero lo que ni la educación, las normas mínimas de convivencia o el sentido común admiten es la impunidad y cobardía del descerebrado que cree que el juego consiste en vejar a otra persona porque sí.

El humor, la ironía o la sátira puede servir para criticar con más o menos gracia algo que no nos gusta pero quien piensa que el insulto y la humillación es gracioso debe hacérselo mirar. Me gustaría saber si tienen madres, hermanas, novias, esposas o hijas quienes actúan así, y si a la cara son capaces de hablar de semejante forma a una mujer porque piensa que es divertido. En mi tierra, en Andalucía, si oímos a un niñato hablar así a una mujer (los niñatos pueden ser de 15 o de 65 años) no faltará quien intervenga,  se lo afee encarándose con él o le dé directamente un “tapabocas”, un término local que engloba la acción de darle fuerte con la mano abierta en la boca para recordarle la educación que debería tener, por supuesto no es ni agradable ni indoloro.

Probablemente casi le doblo la edad a la mayoría de los que están actuando así en este juego, fui educado en el respeto a los demás y a saber dónde están los límites del buen gusto. Si actuáis así porque no os han educado debidamente os compadezco por los padres que habéis tenido, pero si lo hacéis porque todos vuestros cojones los demostráis insultando a mujeres seguros desde un teclado sólo os merecéis mi desprecio.

Me sigue pareciendo increíble que haya gente que sólo se divierte arañando coches, tirando piedras a ventanas, arrancando señales de tráfico o retratándose al intentar humillar e insultar a otras personas por el mero hecho de llamar la atención en una mierda de juego de internet. Y ahora comenzad a decir sandeces en los comentarios en vez de quedaros calladitos, que es lo que deberíais hacer si aún os queda una pizca de vergüenza, porque educación no tenéis.

Por cierto, el que os ha reportado los comentarios y los artículos he sido yo, por vulgaridad, insultos, flaming y lo que se me ha ocurrido, que no merecéis convivir con personas normales que sólo quieren pasar el rato.


 Espaugyl

Crónica Pseudoecológica: Flora y Fauna de eEspaña


Día 1.780 de eRepublik




Los horarios de un Corresponsal de Guerra no son normales, el sacrificio es nuestra norma y si la noticia hay que perseguirla de bar en bar en el frente de batalla no hay que cejar hasta atraparla al fondo de la botella que sea. Es por esto que no siempre me entero de lo mundano, de lo socialmente conocido o de los entresijos de la política, que suelen ocurrir en horarios diurnos… salvo en lo concerniente a la política, que es más propia de los hábitos de Nosferatur. Pero últimamente guerra, lo que se dice guerra, pues como que no hay, así que por eso estoy tontamente atisbando un poco de la flora y fauna de este eMundo desde las alturas ahora que se ha tranquilizado mi compañero de farola… ya sé que es extraño, pero todo tiene su explicación.


Sin guerras ni sobresaltos he madrugado tal como viene siendo mi costumbre a eso de las 13:30 horas, con el sol ya un poco alto, tal como a mí me gusta. Por supuesto no hay mejor sitio donde acallar el concierto de jugos gástricos que había oficiado de despertador que El Bar, la oficina donde musas, jamón, cervezas y bebidas bárbaras están tan ligadas a mi forma de trabajo como el respirar a la evida.


No hay nada como un desayuno ibérico con denominación de origen… el jamón ya me lo he comido y las cervezas y las musas vienen después, casi antes de que llegue el café al estómago.


Inocentemente me dispuse a bajar a la calle, con mis calzoncillos debidamente aireados y puestos tras darles la vuelta, mi pantalón menos agujereado (no, nada de balas, a veces la graduación de algunas bebidas disuelven el vidrio y casi no tengo tiempo para apartarme), mi mejor y menos manchada camisa y mi pelo debidamente domado con un poco de traslúcidas secreciones de mis axilas… todo un caballero rebosante de "sexapil", de hecho tuve que comprobar que la cremallera de mis pantalones no hubiese estallado de tanto "sexapil" como sabía que contenía.

Pues de semejante guisa pisé la calle, una calle la mayoría de las veces tranquila, salvo cuando estamos invadidos y las aceras se pavimentan de cadáveres, pero en esos momentos no suelo estar a menos de 20 kilómetros del peligro, por lo que hablo de oídas. Sin embargo hoy la calle estaba alborotada sin invasión alguna porque miles de novatos imberbes con estrellitas rojas en sus ridículos gorros hacían cola y, claro, soy español y ante la posibilidad de que regalasen algo me incorporé tras el último, pero no antes de autoinfligirme un par de puñetazos en la nariz para provocarme una pequeña hemorragia que aproveché para tintar un generoso moco que me extraje y que, haciendo gala de mi destreza manual, convertí en una estrella roja que me pegué a la frente a falta de gorro. Pacientemente, y a pesar de que le subía cuatro cuartas al más alto de aquellos novatos, intenté pasar desapercibido mientras avanzaba la cola. Lo malo fue cuando levanté la vista y vi hacia donde me dirigía, un lugar donde no suelo ser bien recibido y donde las herramientas se usan, menos para trabajar, para cualquier cosa con los disidentes.


La sede de la URFF (Unión de Representantes de Ferreterías y Ferralla), la franquicia de ferreterías a la que peor caigo en este y otros mundos.


-Pero ¿esta cola para qué coño es?- pregunté educadamente a varios novatillos ferreteros con apenas unos días de evida.

-Para ser ePresidente, camarada- oí mientras me giraba y miraba en todas direcciones, porque cada vez que me llaman así creo que le hablan a alguien a mis espaldas. Los ferreteros son las personas con menos retentiva para los nombres que he conocido, llaman a todo el mundo igual para no equivocarse.

-¿ePresidente? Pero… si sois recién nacidos y no tenéis ni idea de casi nada. Por cierto, soy el recaudador del impuesto sobre respiración y veo que no estáis al día. Un gold por cabeza y estamos en paz- intenté aprovechar la candidez de aquellos jóvenes ferreteros.

-Desconocíamos ese impuesto, ahora en la sede lo comentaremos para que le paguen- dijo enfriándome las ganas de llegar al término de la cola- y respondiendo a su pregunta, pues es lo normal entre nosotros los ferreteros. Los más novatos son siempre elegidos como candidatos a ePresidente de eEspaña, lo pone en nuestros eEstatutos, después nos dan una medalla y competimos a correr por la estepa hasta que no se nos ve el pelo. Es muy divertido.

-Los cojones- sentencié mientras me arrancaba el sanguinolento moco de la frente, lo devoraba para entretener el estómago, y abandonaba la cola para seguir hasta El Bar.   


Miles de alevines de ferretero haciendo cola para saber quien es el más novato para ser nombrado candidato a las elecciones presidenciales en eEspaña.


Ya en El Bar, pudiéndome sentar en mi taburete habitual, que por fin estaba libre del extraño ser de días pasados (hay debida cuenta de él en mi Crónica anterior), una nueva sorpresa me llevé. Era protagonista en la prensa y no sabía si para bien o para mal. Boquiabierto, mientras buena parte del aceite del mollete con jamón que devoraba se esparcía por mi camisa dibujando caprichosamente dos galaxias oleicas en expansión, leí que una de mis alumnas del curso de periodismo, Ithilwen para más señas, me llamaba en un artículo ”chongo de Lantanique”… y, no sabiendo qué parte de la anatomía de Lantanique podía ser esa, me quedé consternado, tanto que las galaxias oleicas se encontraron y comenzaron a trasparentar la camisa… con el peligro que eso supone si hay féminas y/o alumnas cerca, ya que entonces mi sexapil las atrae sin control.

Pero no tuve mucho tiempo para reflexionar sobre ello, porque las elecciones a ePresidente atacaron mis tímpanos cual cobrador aporreando infructuosamente mi puerta. Varios seguidores de otros tantos candidatos invadieron la tranquilidad de mi sacrosanta “oficina” con sus gritos de ¡Vota a mi candidato que es más viejuno! ¡Miente, el mío es más viejuno aún! ¡Pa viejuno el mío!, gritaban todos, a excepción de los ferreteros, obviamente. La gota que colmó el vaso fue que casi me caigo del taburete por culpa de un extraño gato con una tostada en la espalda que maullaba en polaco y llevaba una corona… un día de estos tengo que desintoxicarme.

Aquello era insoportable, así que cogí mi cerveza pos-desayunal y me fui a la terraza de El Bar, desde donde contemplaba la cola de novatos ferreteros que parecía no acabar nunca. Quedé ensimismado en como la cola serpenteaba cual curvas de Lantanique, por lo que habiendo poca sangre en esos momentos en mi cerebro, el susto que me llevé a continuación hizo que, por primera vez en mi evida, derramase la cerveza antes de salir corriendo y subirme a la farola más cercana, donde resultaba que no era el único… era de esperar.


A este individuo me encontré en la farola con su instrumento de alta tecnología para güifis… y decía ser ePresidente.


 -Me suda la polla- me saludó de forma desconcertante el mentalmente equilibrado Moreno1994.

-Me alegro de volver a verle, caballero… y permítame aconsejarle que no difunda tan alegremente noticias sobre sus exudaciones pudendas. Yo mismo he comprobado que las féminas no siempre captan el mensaje romántico del hecho y que los hombres, instintivamente, no desean saberlo, y yo lo soy, y mucho- le aconsejé.


Pero no mucho más hablé con el individuo, porque lo que me hizo subir a la farola daba vueltas por la calle, dando zarpazos y devorando ferreteros. Los partidarios de los diferentes candidatos se encontraban la mayoría escondidos tras la barra y en el silencio que se hizo sonreí. Por fin alguien sensato que imponía tranquilidad para mis reflexiones lantánicas. La flora y fauna del eMundo sigue siendo sorprendente.


Un tigre blanco en este eMundo quizás sea lo más normal para poner un poco de orden, pero yo, antes de mis quince cervezas matinales, no suelo destacar por ser muy analítico.


Bajándose de la farola mientras Moreno1994 intenta explicarle al tigre que no coge la güifi y que nunca se ha ido, que siempre ha estado allí y que le suda no se qué, se despide este Corresponsal de Guerra esperando que  Lantanique no sea expulsada de la eBoda a la que va antes del sí quiero, frase que nunca ha saliendo de sus carnosos labios cuando le hago alguna proposición con los pantalones por los tobillos.


 Espaugyl